Estados Unidos ha ampliado su despliegue militar en la zona del estrecho de Ormuz, aunque su Ejército ha negado cualquier relación con las tensiones con Irán y ha calificado las maniobras como rutinarias. Mientras, el régimen de los ayatolás también está preparando otra ronda de ejercicios navales, tras las que llevó a cabo a finales del 2011.
La posibilidad de un conflicto armado «me tiene en vela por las noches», declaró el capitán John Kirby, portavoz del Pentágono, citado por la agencia Reuters. No es el único. Rusia considera real el peligro de una guerra entre EE.UU. e Irán. «Israel está empujando a los norteamericanos hacia ella», declaró el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, al diario Kommersant.
Llegada del «Carl Vinson»
La Marina estadounidense ha desplazado hasta la zona bajo responsabilidad de la V Flota un segundo portaviones, el Carl Vinson, pero insistiendo en que es pura rutina y que viene a relevar al John Stennis. El Carl Vinson, acompañado de un crucero y un destructor que portan 80 aviones y helicópteros, se unirá al HMS Daring, el destructor más avanzado de la Armada británica, con la última tecnología para derribar misiles. Londres ha dejado claro que tomaría «cualquier medida» para prevenir el bloqueo de Ormuz por parte de Teherán.
El ejercicio, denominado Desafío Austero 12, cuenta igualmente con la participación del otro archienemigo de los ayatolás, Israel, que aporta diversos sistemas de defensa aérea contra misiles, entre los que destaca el Arrow desarrollado conjuntamente con EE.UU. Unos 8.000 militares de la fuerza aérea estadounidense preparan desde hace días las maniobras en suelo israelí.
Teherán ha agitado el fantasma del enfrentamiento y amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz si las sanciones occidentales afectan a sus exportaciones de petróleo. Por esa vía pasan cada día alrededor de 17,5 millones de barriles de crudo, un 20 % del consumo diario mundial y casi un 40 % del petróleo que se comercializa a escala global. Los últimos en amenazar con el cierre, esta semana, han sido los todopoderosos Guardianes de la Revolución.