La ausencia de expositor propio para la promoción turística de la provincia es la primera consecuencia clara de la desaparición del Patronato de Turismo. En el pleno del pasado mes de diciembre, la Diputación acordó iniciar el proceso de liquidación de la entidad, que dejó en manos de la interventora de la institución provincial, Mónica Legaspi, y del diputado del grupo de gobierno y portavoz, Plácido Álvarez Dobaño. Este explicaba recientemente que, debido al parón vacacional de estas Navidades, aún no se han podido iniciar los trámites para disolver el patronato, pero que la próxima semana se activará el proceso tras la primera junta de gobierno ordinaria, prevista para el martes.
Álvarez insiste, como hizo en la sesión plenaria que certificó la defunción de la entidad, en que la Diputación reclamará formalmente las deudas que diversas instituciones mantenían con el patronato de turismo. Destaca la del Concello de Ourense, que supera los 250.000 euros, pero también son abultadas las sumas que debe la Confederación de Empresarios de Ourense (87.092,54 euros), Novagalicia Banco (31.197,57 euros) o la Cámara de Comercio (26.117,56). Tenían, además, deudas con la entidad diversas mancomunidades ourensanas.
El cobro de ese dinero -que suma un total de 588.252,03 euros- es el punto más conflictivo del proceso de liquidación del Patronato Provincial de Turismo. Como esa entidad carecía de personal y de sede propia, al utilizar los medios humanos y materiales del Inorde, no será necesario desprenderse de ningún empleado.