La ley gallega de prevención del consumo de bebidas alcohólicas, aprobada en diciembre del 2010, prohíbe la entrada de menores de edad en salas de fiestas, de baile o discotecas, salvo que estén acompañados de mayores. Excepcionalmente, estos locales podrán disponer de sesiones para mayores de 14 años, siempre que no se sirvan ni muestren dichas bebidas. Por lo tanto, los establecimientos que en Nochevieja no dejaron pasar a algunos jóvenes no cometieron ninguna ilegalidad; sí aquellos en cuyo interior había menores y además bebiendo, algo que al parecer lleva varios años ocurriendo. Pero la responsabilidad no se limita a quienes vendieron las entradas. Los dueños de las discotecas reciben una licencia para una actividad y no pueden traspasársela alegremente a cualquiera; las autoridades deben controlar y regular el funcionamiento de este tipo de fiestas, y las familias, asumir que «barra libre» no significa consumo ilimitado de Fanta y zumo de pomelo.