A tal señor, tal honor


Cinco años han transcurrido desde que el Ayuntamiento de Pontedeume tomó el acuerdo de dar el nombre de la biblioteca municipal a Ramiro Fonte, una de las voces más singulares de la lírica europea y uno de los más grandes autores contemporáneos en lengua gallega, según recogían las crónicas de los periódicos regionales y de tirada nacional que siguieron a su malograda desaparición. Su muerte ocurrió en el otoño de 2008, cuando se encontraba en el cénit de su carrera literaria. Ahora la corporación que preside el alcalde Bernardo Fernández, impulsa ese acuerdo y nombra al que fuera su entrañable amigo, el exministro y escritor César Antonio Molina, como instructor del expediente que oficializará esta distinción. Molina lo definió como un rara avis y «un artesán da palabra e un artista do poema», destacando la suerte de los eumeses al contar con este autor. Por su parte Ramón Loureiro significaba que «su figura, a través de esa forma de eternidad que son los libros, ha seguido agradándose, hasta ocupar hoy uno de los lugares más relevantes de la literatura atlántica». Y es que en Fonte, sorprende su dilatada trayectoria: escritor, poeta, ensayista, profesor de lengua y literatura gallega, director del Instituto Cervantes de Lisboa y miembro correspondiente de la Real Academia Gallega. Su trayectoria está llena de premios y distinciones de toda índole. Sus poemas están presentes en numerosas antologías de la poesía gallega y española, siendo traducidos en catalán, italiano, francés e inglés.

A los eumeses nos ha dejado su monumental obra Vidas de infancia, trilogía de novelas de fondo bibliográfico y época en la que narra de manera espléndida los aconteceres diarios de Pontedeume en la década de los sesenta. Al igual que Marcel Proust en su novela En busca del tiempo perdido, Ramiro nos deja en esta obra sobre su infancia, un lugar perdido para reencontrar el pasado e inventarlo de nuevo. Pontedeume marcó definitivamente su escritura cristalina y luminosa. Su poesía, de una extraordinaria capacidad creadora y brillante talento, llena de vientos y mareas, bebe en las fuentes del portugués Pessoa y de Rubén Darío. Nadie mejor que Ramiro Fonte, referencia obligada en el panorama literario gallego, para dar nombre a la antigua Cátedra de la Latinidad, hoy biblioteca, construida por el ilustre Arzobispo Rajoy y Losada. Sin duda que, «a tal señor, tal honor».

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