Hace casi un año del fallecimiento del doctor Adolfo Rey Seijo, General y Académico numerario titular del sillón de Medicina Militar. Fito, como lo llamábamos sus amigos, era un modelo de generosidad y no había día que no tuviera en la agenda alguna gestión para ayudar a un paisano en el ámbito social, sanitario o en cualquiera otro. Era un amigo de esos de los de verdad, más interesado en dar que en recibir.
En su experiencia médico-quirúrgica durante tres largos viajes en el buque escuela Juan Sebastián Elcano fue embajador extraordinario de nuestro pueblo transmitiendo el entusiasmo y humor eumés a personalidades tan dispares como el presidente chileno Eduardo Frei, el diplomático Juan Pablo de Lojendio o el científico Severo Ochoa. Con algunos como el médico sudafricano Christiaan Barnard compartió mesa y mantel en un encuentro del que surgió la invitación a presenciar una intervención a corazón abierto en el hospital Groote Schuur de Ciudad del Cabo.
Involucrado en el mundo cultural, frecuentaba e impulsaba tertulias que podían ser en el Parador de Ferrol, el Café Martiño eumés o en su finca del Escurial donde conversaba de temas diversos con intelectuales, marineros, almirantes o vecinos. Fito pertenece a esa clase de hombres que hacen vivo a un pueblo y presenta una historia que permite que la memoria no desaparezca.
En este año de su ausencia pude comprobar cómo en los diferentes escenarios en los que él solía estar presente no hay día en que no se le recuerde. Cuando al salir de una conferencia en Pontedeume se pregunta por el número de asistentes, la respuesta sigue siendo: «Fueron pocos, el General y diez más». Para el recuerdo las palabras de su hijo José, también militar, que en su entierro lo despedía así: «A la orden de vuecencia mi general, orden cumplida sin novedad. Si no mandas nada más, me retiro».
Pontedeume, lejos de olvidar, se siente orgulloso de sus hijos ilustres y es por eso que a las ocho de la tarde del próximo 4 de agosto, en la Casa da Cultura de la villa, se le rendirá un merecido homenaje. En el acto, presidido por el alcalde Bernardo Fernández y al que asistirán el presidente de la Academia de Medicina, profesor José Carlo Otero y otros académicos, mostraremos todo nuestro afecto y gratitud por un hombre que hizo de su vida una permanente entrega a los demás.