Una francesa asentada en Ortigueira opta al Premio Emprendimiento Rural Femenino: «Los restauradores somos los médicos del arte»

ANA F. CUBA ORTIGUEIRA / LA VOZ

ORTIGUEIRA

Clo en el taller que montó en su casa hace tres años, durante la restauración de un cuadro
Clo en el taller que montó en su casa hace tres años, durante la restauración de un cuadro LAURA GARCÍA CARRASCAL

Clotilde Anne Lemoine lleva una década en la comarca y en 2023 montó la empresa No Ortegal, dedicada a la restauración y conservación de piezas artísticas

09 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Clotilde Anne Lemoine (París, 1990) es una de las candidatas al Premio Emprendimiento Rural Femenino, uno de los seis convocados por el Congreso de la Mujer Rural, que se celebrará del 20 al 22 de febrero en San Xoán de Río (Ourense). La votación, a través de la web del Club del Emprendimiento, está abierta hasta el día 15, a las 23.59 horas. Clo, con lazos familiares en la comarca de Ortegal, se instaló hace una década en Couzadoiro (Ortigueira) y en 2023 puso en marcha No Ortegal, una empresa dedicada a recuperar el patrimonio. Su currículo la acredita. Es graduada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales en la Universidad Politécnica de Valencia y diplomada en Historia del Arte y Arqueología en su ciudad natal (Paris 1 Panthèon-Sorbonne), y cursó un máster de Diagnóstico del Estado de Conservación del Patrimonio Histórico en Sevilla.

Hace tres años que montó en su casa su taller de conservación y restauración, una apuesta por «trabajar en un sitio lo más local posible». En 2015, cuando estudiaba en Valencia, impulsó un proyecto para restaurar los frescos de la iglesia de Mañón, datados en el siglo XVI. Ella y varios compañeros dieron el primer paso para recuperar las pinturas ocultas por la cal hasta que se reformó el tejado del templo, hace unos 35 años. Ocupan unos 14 metros de largo por 5 de alto y todo apunta a que abarcan más superficie. «El XVI es un siglo pictórico de una calidad extrema, y esas pinturas peligran por su estado», alerta. La falta de financiación ha frenado la iniciativa.

«Podría hacerse por fases, el retablo y los tres ciclos pictóricos diferentes», apunta, sin descartar que algún día la Iglesia, alguna Administración o la comunidad de montes proporcionen fondos para llevarlo a cabo. Su trabajo se centra, principalmente, «en la restauración de obras de arte: retablos, pinturas, esculturas, papel histórico, pintura mural...». Y ahora también restaura muebles históricos: «No es mi especialidad, pero como aún estoy empezando (con la empresa)... ahora estoy con una bicicleta histórica, que también es patrimonio».

La Fuente de la Fama

Aparte de los trabajos que le llegan a través de las redes sociales, la página web o el boca a boca, concurre a algún concurso público, «cosas pequeñas, como la escultura de la Fuente de la Fama [dentro del proyecto Abrir Ferrol al mar] o el Parque Escultórico de A Coruña», en los que se encuentra inmersa. Pero los presupuestos de las licitaciones suelen ser muy bajos y el beneficio escaso. Destaca «la cantidad de patrimonio que hay» en la zona, la mayor parte vinculado a la Iglesia. «Cuanto más avanza el deterioro, más cara va a ser la restauración, pero casi todo se puede restaurar y sueles verlo peor de lo que realmente está», comenta. Los costes también son inferiores a lo que se cree. Cuenta que restauró un hórreo en muy mal estado «y el presupuesto de cambiar todas las maderas era más alto». Cuesta, pero cree que cada vez se valora más la restauración frente a la reposición.

No Ortegal también se ocupa de gestionar los permisos para las intervenciones que realiza, que en muchas ocasiones desarrolla con algún compañero. «Lo más habitual son las consolidaciones (también en yacimientos arqueológicos), reforzar los soportes de la pieza. Es lo más importante, porque si la estructura no está bien, lo de fuera tampoco, aunque es la parte que menos se ve», subraya. Reconoce la responsabilidad de su oficio —«somos como médicos del arte»— y entiende como parte de su trabajo «la difusión, intentar comunicar la función social de recuperar un bien que tiene que permanecer en el tiempo». Admite que en Francia «el patrimonio está más valorado, hay más concienciación». Sobre el premio al que está nominada, señala: «Es importante poner en valor a las mujeres que emprendemos. Nos hace falta. Aunque no ganes, ayuda a estar en contacto con otras compañeras, y te da visibilidad».

«No queremos vivir del turismo»

La vida como restauradora autónoma no resulta fácil, menos lejos de las grandes urbes, pero su apuesta por Ortegal es firme. «Hemos llegado muchos profesionales que no queremos vivir del turismo, que no puede ser el único recurso. En verano estamos todos sobresaturados de trabajo [...], y en invierno también queremos vivir y trabajar», reivindica, crítica con el modelo socioeconómico imperante. Pertenece a la Asociación de Conservadores y Restauradores de España, al colectivo Nordés, Rural Vivo do Ortegal o la Asociación de Veciños de Couzadoiro.