«Todavía tenemos esperanza»

NEDA

El padre del joven de Neda agredido en la brutal paliza de Arzúa confía en que su hijo, que está en coma inducido en el hospital de Santiago, pueda salir adelante

15 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Óscar, un vecino de Neda de 26 años, permanece en coma inducido desde hace una semana en el Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS) a causa de las graves lesiones sufridas a raíz de una brutal paliza. La agresión se produjo el pasado día 6 de marzo en la Festa do Queixo de Arzúa y el joven ya tuvo que ser intervenido quirúrgicamente dos veces a causa de las patadas y puñetazos que recibió en la cabeza.

La Guardia Civil detuvo a tres jóvenes como presuntos autores de la paliza y el juzgado dictó prisión provisional para uno de ellos, mientras que los otros dos quedaron en libertad.

Según explica el padre de la víctima, a Óscar lo mantienen en coma inducido y su estado es muy grave. «Tenemos esperanza, pero nunca te van a decir la verdad», señala, refiriéndose al equipo médico que atiende a su hijo, y añade que la situación puede cambiar en cualquier momento. De hecho, apunta, «ayer -por el domingo- si no reaccionaba al tratamiento en dos o tres horas, se nos iba, pero pudieron controlarlo». En principio no se plantea que tengan que operarlo de nuevo -ya sería la tercera vez- «porque no hay posibilidad», detalla el padre.

Acompañado de un primo

El joven nedense había acudido a la Festa do Queixo de Arzúa y tenía previsto quedarse a dormir en casa de un tío suyo que reside en esa localidad. Estuvo en la celebración gastronómica con su primo y a los diez minutos de que este se marchase, cuando se disponía también él a regresar al domicilio de su familia fue agredido brutalmente.

Según explica el padre del chico agredido, durante la brutal paliza le rompieron la nariz al joven, que se cayó al suelo, donde siguieron dándole puñetazos y patadas.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia informó a través de una nota de prensa de que los presuntos agresores están siendo investigados por un delito de lesiones graves. Se trata de tres vecinos de Santiago de Compostela, uno de los cuales había fijado su residencia en la localidad de Arzúa, donde tiene familia, tras encontrar trabajo en una empresa de curtidos.

Tres personas han sido detenidas, pero solo una pasó a prisión provisional