Cerámicas de Xuvia, gloria, sudor y lágrimas de un emblema obrero del siglo XX en Narón

Patricia Hermida Torrente
PATRICIA HERMIDA NARÓN / LA VOZ

NARÓN

Estampas de la fábrica de Cerámicas de Santa Rita, en Narón.
Estampas de la fábrica de Cerámicas de Santa Rita, en Narón. Archivo de Fernando Masafret

Desde los orígenes más humildes hasta una deuda de 500 millones de pesetas, Fernando Masafret recupera su historia

15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Como tantas fábricas en la ría de Ferrol, por sus días de sangre, sudor y lágrimas pasaron las Cerámicas de Santa Rita (Xuvia). Y también por su pellizquito de gloria. Desde sus orígenes más humildes hasta su final con una deuda de 500 millones de pesetas a la Seguridad Social, esta apasionante historia aparece en el libro Xuvia, corazón de Narón que presenta Fernando Masafret el 10 de abril. El cronista recrea aquí los episodios más sonados de estas instalaciones ya desaparecidas, empezando por los famosos Tejeros de O Rosal.

«Los antecedentes de las Cerámicas de Santa Rita o de Jubia los encontramos en los años 40 entre la carretera de San Julián y las vías del tren, venían los Tejeros de O Rosal durante el verano para hacer la teja y el ladrillo», cuenta Masafret. Aquellos hombres «se instalaban en unas cabañas en malas condiciones y dormían allí prácticamente en paja y casi todo lo que comían era a base de cerdo, echaban tres meses haciendo tejas y de ahí que a esa zona se le llamase La Tejera». Asegura que «estos trabajadores venían esclavos, O Rosal (Baixo Miño, Pontevedra) era quizás una de las zonas más pobres de Galicia, ellos tenían un caballo y una noria para amasar el barro, el caballo daba vueltas todo el día, le ponían alrededor del cuello un saco para que comiera y así no paraba el amasado del barro a lo largo del tiempo».

Cerámica Santa Rita S.A. se constituyó en 1947 para la fabricación de material de construcción y se fusionó en 1957 con Cerámica de Jubia S.L. que hacía tubos de gres. En 1961, la sociedad pasa a ser participada por la inglesa Thomas Marshall y Co: «Empresa líder en la fabricación de material refractario para la siderurgia, convirtiéndose en un importante socio tecnológico de Santa Rita, que en esa época consigue su mayor evolución técnica y de maquinaria», asegura Masafret. Se adaptaría así a la «creciente demanda interna en el contexto de expansión de la economía española de los años 60 y comienzos de los 70». La compañía inglesa se retira en 1976, y sus acciones las compra el Banco de Bilbao como accionista mayoritario de Santa Rita.

«Por estas fechas se comienza a notar un decaimiento de la demanda de material refractario, consecuencia de la crisis en el sector siderúrgico; en 1981, Santa Rita es absorbida por Procersa y la crisis continúa». Se fueron cerrando sus tres túneles horno hasta la clausura definitiva en 1988, tras ser abandonada por Procersa, con 104 trabajadores. Acumulaba entonces una deuda de 500 millones de pesetas, entre la Seguridad Social y Hacienda.