De suspender siete a aprobar la selectividad en tres meses: «Un profesor me dijo que yo era el mayor fracaso de su carrera»
NARÓN
Iago Barros ayuda ahora a jóvenes de toda España a través de Baker Street, el proyecto en el que enseña técnicas de estudio
09 feb 2026 . Actualizado a las 15:59 h.Cuenta Iago Barros (Narón, 2002) que él siempre fue un chico de ciencias al que marcó —y no precisamente para bien— una frase lapidaria de su profesor de matemáticas en cuarto de la ESO: «Al darme el boletín de las notas, me dijo que yo era el mayor fracaso de toda su carrera», recuerda.
Ese fue uno de los detonantes y, cambiarse de centro en el bachillerato, fue el punto de inflexión en su vida a raíz del cual empezó a dejar atrás los aprobados que siempre lo habían acompañado: «Mis notas cayeron en picado y llegué a suspender siete asignaturas. Iba cuesta abajo y sin frenos», cuenta. Suspendió la selectividad y dejó los estudios.
Estuvo dos años «perdido», sin saber muy bien qué hacer y empezando proyectos que no lo «llenaban» e iba dejando a medias. Después de ese tiempo de «introspección», se encontró volviendo a casa. Iago creció —literalmente— en Equipo Laura, el centro de preparación de oposiciones de su madre en el polígono Río do Pozo. «Fue un profesor de la academia el me animó y me ayudó a preparar la selectividad», cuenta Iago. Empezó a prepararla en el mes de abril, después de dos años sin tocar un libro, y en solo tres meses la aprobó y logró entrar en la carrera de Educación Primaria.
Técnicas para estudiantes
Está convencido de que, en su caso, lo que falló fue una suma de falta de motivación y falta de herramientas. Por eso, ahora coordina el proyecto Baker Street, en el que, junto a un grupo de docentes, ofrece técnicas y herramientas de estudio al alumnado.
Lo hace a través de clases en línea que suman alumnos de toda España y están dirigidas, sobre todo a estudiantes de ESO, de entre 12 y 16 años, aunque también cuentan con alumnos de bachillerato, primaria e incluso universitarios.
Cree que la primera herramienta que intentan enseñar es la más útil y pasa por «reforzar y acompañar en la gestión emocional». «Los chavales necesitan creer que pueden hacerlo», defiende Iago. Pero sabe que «La motivación por si sola no sirve de nada», así que una vez que el estudiante «se lo cree» llega el momento de implementar las técnicas de estudio que, según explica Iago, pasan por saber cómo organizarse, establecer objetivos o comprender las fases del aprendizaje. «Nunca nos han enseñado a estudiar», defiende.
Unas herramientas que, asegura, fueron las que a él mismo le hicieron aprobar la selectividad a la segunda en tiempo récord. «Lo primero que hice no fue coger el temario, sino organizarlo para poder dominarlo en 90 días», explica. La gestión, defiende fue crucial en ese momento: «Una clave fueron los repasos. Aprender cuál era mi curva del olvido para poder entender y retener la información», explica Iago.
Por eso, se ve en el proyecto de Baker Street a largo plazo: «Mi sueño es ayudar a cambiar la educación y creo que esta es una herramienta que nos permite ayudar a adolescentes de toda España y ser el motor del cambio que es tan necesario», concluye.