El tiempo perdido de Ferrol y Narón

Carmela López
carmela lópez FERROL / LA VOZ

NARÓN

ESTEVO BARROS

Los amagos de actuaciones conjuntas para dar continuidad a la trama urbana de ambos municipios y para compartir servicios nunca llegaron a fructificar

28 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Los concellos de Ferrol y Narón están condenados a entenderse y a mantener una estrecha colaboración, por el bien de ambos, pero no siempre fue así y la buena sintonía que se ha tratado de transmitir en algunos momentos de la historia más reciente tampoco ha dado grandes resultados. Un refugio de animales gestionado por la Mancomunidad y un servicio de préstamo de bicicletas compartido son, a día de hoy, los únicos frutos de la «buena sintonía» de la que hacen gala ambos alcaldes, que, sin embargo, no llegan a solventar el conflicto generado con el saneamiento -Narón tiene pendiente el abono de 800.000 euros-, del que responsabilizan a otras administraciones.

Otro proyecto conjunto, como el de compartir el parque de bomberos de Ferrol, que sí llegó a cuajar con la firma de un convenio en el 2009, durante el mandato de Vicente Irisarri (PSOE) y de Xosé Manuel Blanco (Tega), se truncó en el 2014 por los supuestos incumplimientos denunciados por Narón, que creó su propio grupo de emergencias, el Speis.

No fue la única propuesta del tándem Irisarri-Blanco que, en el conocido como «Pacto da Ponte das Cabras», sellado con un apretón de manos bajo la estructura ferroviaria que marca la frontera entre ambos municipios, decidieron trabajar en la cohesión urbanística, mejoras en el transporte público y programaciones culturales complementarias.

Así, entre otras cuestiones, se planteaban humanizar la carretera de Castilla, dar continuidad y conexionar las calles que mueren a uno y otro lado de la vía del tren, promover la potenciación de un ferrocarril de cercanías, crear una estación intermodal para servicio de los polígonos Río do Pozo y del que se preveía para Leixa, construir una comisaría de Policía en la zona de O Bertón e incluso dotar a la comarca de una piscina olímpica. Ninguna de esas viejas aspiraciones llegó a buen puerto, si bien la mayoría de ellas son las mismas que ahora reeditan los actuales alcaldes, Jorge Suárez (Ferrol en Común) y Marián Ferreiro (Tega), en el marco de la estrategia Edusi, en la que reaparecen la humanización de la carretera de Castilla, la interconexión de calles y la potenciación del ferrocarril de cercanías.

La diferencia está en que ahora sí hay fondos, se cuenta con una subvención europea de diez millones de euros.