El trasiego de personas en la zona ajardinada va acompañado de actos vandálicos
18 sep 2016 . Actualizado a las 21:44 h.El campamento de Freixeiro, en Narón, considerado el mayor supermercado de la droga en el noroeste de Galicia, ha ampliado su ámbito de distribución de las sustancias estupefacientes al parque del río que da nombre al barrio. Los vecinos aseguran que por las noches, principalmente durante los fines de semana, algunos residentes en el asentamiento chabolista se desplazan a esa zona ajardinada para atender las demandas de los clientes, entre los que hay gente del entorno pero también compradores que acuden a ese lugar desde botellones, fiestas y celebraciones que hay en otros puntos de la comarca.
No obstante, señalan que en el campamento se siguen vendiendo drogas, ya que tienen constatada la afluencia de mucha gente, tanto en vehículos como caminando.
Según explica la presidenta de la asociación de vecinos Virxe de Fátima, Maribel Mouriz, el hecho de haber optado por el parque del río Freixeiro para establecer un nuevo punto de venta de estupefacientes puede deberse a la presión generada por las quejas del vecindario respecto al masivo trasiego de personas y coches hacia el asentamiento chabolista.
La situación se ve agravada porque la concentración de gente en el paseo, en el que también se han comenzado a celebrar botellones, deriva en una serie de actos vandálicos, algunos de ellos de gravedad. Es el caso de un turismo que hace una semana apareció volcado, con las ruedas hacia arriba y todos los líquidos derramados por el suelo. El propietario se encontró con la sorpresa por la mañana y el vehículo todavía está en el taller, porque, si bien los daños en la chapa no fueron graves, sí lo fue el hecho de haber vertido los líquidos.
Maribel Mouriz señala que, además, con frecuencia rompen árboles o arrancar tablas de los bancos, entre otros actos vandálicos, que siempre ocurren «cuando hay gente del reparto por la zona», apostilla.
Falta de coordinación policial
Para esta directiva vecinal, el problema, tanto del campamento como del nuevo punto de venta de drogas y el vandalismo, podría tratar de frenarse si hubiera una mayor coordinación policial. Según indica, «cuando se llama a la policía, como ocurrió en el caso del coche que volcaron, la local dice que es competencia de la nacional y la nacional responde que primero hay que ir a la comisaría a poner la denuncia». Añade que el afectado fue a presentar la oportuna denuncia, «pero después no vino nadie a buscar huellas. Por suerte hay testigos que vieron un coche por la zona y los ocupantes sacando fotos, por lo que esperamos que los autores aparezcan pronto».
En cuanto al campamento, Maribel Mouriz sospecha que la información que le transmite la policía de que «estamos trabajando pero no se nos ve» puede ser una excusa. Dice entender que las vigilancias se realicen de incógnito, pero incide en que «lo más importante es la seguridad de los ciudadanos y cuando la gente ve los coches de la policía hay menos problemas». A su modo, quien los coordina es quien tiene que establecer los mecanismos para disuadir.