El campamento de Freixeiro vuelve a ser el gran súper de la droga

NARÓN

ángel manso

Los principales cabecillas están en prisión pero otras personas han tomado el relevo

31 jul 2016 . Actualizado a las 09:11 h.

Ni las últimas redadas ni el ingreso en prisión para cumplir ya condenas por tráfico de drogas de varios residentes del asentamiento chabolista de Freixeiro, en Narón, han permitido erradicar la venta de estupefacientes en este campamento. Según fuentes policiales y vecinales consultadas por este periódico, tras un corto período de relativa calma, debido precisamente a que la mayoría de los principales cabecillas están en la cárcel, Freixeiro ha vuelto a recuperar la categoría del gran supermercado de droga de la zona norte de Galicia. Y lo hizo porque ese papel que jugaban los que ahora están en prisión ha pasado a ser desempeñado por otras personas, algunas de las cuales ni siquiera residen en las chabolas, pero acuden allí cuando les toca el turno de atender a los clientes.

También han cambiado las costumbres, porque antes las ventas se hacían cada día en una chabola diferente, pero ahora los compradores los reciben siempre en la misma caseta y quienes cambian son los vendedores.

Los fines de semana, principalmente los viernes por la noche, son los días de más ajetreo. El goteo de vehículos entrando en el campamento está a la vista del que lo quiera comprobar, con gente que procede de diferentes puntos de la provincia coruñesa, de Lugo e incluso de Asturias, tanto en coches particulares como en taxis.

La presencia de vehículos policiales en el entorno del campamento también es perfectamente visible, pero la existencia de varias vías de acceso -una por el transformador, otra por las viviendas sociales de Amenadás, otra desde el río y también a través de los campos- dificulta la labor de los agentes. La situación se ve agravada por el hecho de que siempre hay residentes vigilando, que alertan a través de los móviles de la presencia policial. Incluso los niños desde muy corta edad tienen asumida esa labor de vigilancia y avisan a gritos de que viene la Policía.

Son precisamente los menores los que, ante la llegada de un coche que resulte sospechoso, se acercan para preguntar qué quieren. 

Actas de incautación

Las redadas policiales no se pueden realizar en cualquier momento. Llevan una serie de trámites previos, que incluyen la autorización judicial para el registro de unas chabolas concretas y los agentes no se pueden exceder de ahí. Las autorizaciones en cuestión se fundamentan en las actas de intervención que levanta la Policía en sus controles, en los que intercepta y registra a las personas que salen del campamento y les retienen la droga que portan.

Casi siempre suelen ser drogodependientes que acuden casi a diario a Freixeiro para comprar su dosis, por lo que las cantidades intervenidas de este modo son muy pequeñas.

Este asentamiento chabolista ya fue objeto de varias redadas en los últimos años, con numerosas detenciones pero poca droga aprehendida. Se debe a que, al estar en campo abierto, hay múltiples lugares en los que el material puede esconderse y los agentes tienen que limitarse a registrar las chabolas que les autoriza el juez.