Caaveiro, cuna de murciélagos

MONFERO

En la imagen, algunos de los ejemplares que habitan en Caaveiro.
En la imagen, algunos de los ejemplares que habitan en Caaveiro.

Los ejemplares hallados en el monasterio se preparan para dar a luz

03 jun 2015 . Actualizado a las 07:47 h.

Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, el monasterio de Caaveiro, en pleno corazón de las Fragas do Eume, se llena de visitantes y turistas. Pero también de unos pequeños seres peludos con grandes orejas que ni muerden ni chupan la sangre, a pesar de que las leyendas populares les hayan atribuido tan siniestra reputación. Son los ejemplares de la colonia de murciélagos de herredadura pequeños (Rhinolophus hipposideros) que habitan en el sótano del cenobio y de cuyo control y cuidado se ocupa, desde principios de este año, la Asociación Galega de Custodia do Territorio (AGCT), gracias a un convenio suscrito con la Diputación de A Coruña, propietaria del edificio.

Según explica el biológo pontés Roberto Hermida, miembro de AGCT y de la agrupación Drosera -que se ocupa de la asesoría técnica-, los ejemplares de Caaveiro pertenecen a una colonia de cría, formada únicamente por hembras que se reúnen para pasar el embarazo, dar a luz y cuidar de sus murciélagos bebés durante sus primeras semanas de vida. Se trata de un período que va de mayo a septiembre, tras el cual los murciélagos abandonan el monasterio junto a sus crías, ya independientes, para buscar otros refugios de invierno.

Pero el hecho de que se marchen no quiere decir que no vayan a volver. Al revés. «Os mórcegos son moi fieis e sempre regresan á colonia na que naceron», apunta Hermida, que ayer visitó Caaveiro para comprobar cómo está transcurriendo el inicio de la temporada de cría.

Tras esta primera inspección, el biólogo cree que la temperatura del sótano en el que habitan los quirópteros tal vez se encuentre unos grados por debajo de lo deseable. «Durante o embarazado necesitan máis calor», advierte. Por eso considera que sería conveniente instalar dos radiadores, con el objetivo de lograr un ambiente más cálido que haga posible que todos los embarazos lleguen a a término. Y es que entre las metas del convenio suscrito entre la Asociación Galega de Custodia do Territorio y la Diputación no solo está la consolidación de la colonia, sino también su crecimiento, para en un futuro poder convertirla en un recurso didáctico del monasterio. «Nos gostaría facer algo parecido ao que xa existe na Quinta da Ragealeira, en Sintra (Portugal), un edificio histórico no que os visitantes poden ver como viven os morcegos desde outras estancias a través dun sistema de cámaras e monitores», apunta Hermida.