A vueltas con la llegada de La Vuelta

Hosteleros y comerciantes dudan del impacto directo del paso de la ronda ciclista, con fin de etapa en Estaca de Bares el jueves, pero confían en la promoción turística

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estaca de bares / la voz

Faltan antecedentes y, más allá de la expectación lógica por la llegada de La Vuelta, en O Barqueiro -por donde se desviarán los ciclistas el próximo jueves para dirigirse a la meta, en el faro de Estaca de Bares- y en la Vila y el Porto de Bares nadie se atreve a pronosticar el impacto real de este evento. «Repercusión para o futuro vai ter moita -opina el alcalde de Mañón, el popular Alfonso Balseiro-, porque vai dar moita publicidade; vese en todo o mundo e daremos a coñecer o municipio. A xente está moi ilusionada, é un acontecemento histórico, a Estaca de Bares quizais non volva en cen anos».

Los empresarios locales se muestran más cautos, conscientes de que el efecto económico inmediato no se apreciará aquí, «porque no hay plazas hoteleras ni infraestructura para ello». En Bares temen que al cortar la única vía de comunicación (la AC 100) desde varias horas antes y durante el paso de la caravana y el pelotón, «poca gente, aunque quiera, podrá bajar a comer». Y aprovechan, igual que en O Barqueiro, para quejarse de las consecuencias de las obras de la carretera, la primera semana de agosto, con un desvío por el monte que generó malestar entre vecinos y turistas. El paso de La Vuelta obligó a apurar los plazos de ejecución previstos.

«De momento reservas no hay, pero habrá que esperar a ver esos días», comenta Beatriz Mariña. La encargada del restaurante La Marina, en el Porto, espera que sirva de «promoción para la zona, porque la gente al verlo por la tele va a decir ‘¿pero existe realmente este sitio?’». Francisco Javier Pardo, responsable del hotel de naturaleza Semáforo de Bares, confía en el alcance mediático de la ronda ciclista. En el supermercado Claudio, en O Barqueiro, sostienen que «todo lo que venga atrae gente, que a lo mejor nunca ha estado en la zona y el año que viene se anima a veranear aquí»; y en la panadería Picos destacan la incidencia de este evento deportivo, que en ningún caso perjudicará la zona.

El paso de La Vuelta proyectará la comarca a través de medios de cientos de países. «Deberíamos aprovechar la promoción y poder ofrecer un producto para traer turismo de invierno, que es lo que se necesita, desestacionalizar el sector», apunta Pablo Maciñeira, promotor de la Ortegal Surf Escola (Espasante) y presidente de la Asociación por el Turismo de Calidad de Ortegal. «Si la gente no se aloja en la zona, porque no hay capacidad para ello, la comarca se queda en un escaparate -lamenta-. Habría que ofrecer actividades para el perfil de cicloturista».

Si en 2014 Unipublic, organizadora de La Vuelta, escogió Ortigueira para un inicio de etapa; en 2016 optó por un final en alto, en los acantilados de Vixía Herbeira; y en 2018 cierra una jornada en Estaca de Bares, «por algo será», sostiene Maciñeira. El desafío radica en saber rentabilizar un paisaje y unos recursos naturales únicos de modo sostenible. El responsable del colectivo empresarial cree que solo se logrará «remando todos en la misma dirección». Ahora toca pedalear.

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