Vallas con vida propia en Esteiro

Indignados por el cierre de la calle Adán y Eva hace diez meses, los vecinos retiraron las alambradas por su cuenta y los coches volvieron a circular por la vía estos días


ferrol / la voz

Durante los últimos días, por la calle Adán y Eva del barrio de Esteiro los coches volvieron a circular con normalidad y muchos conductores pudieron dejar sus coches aparcados sin problema en su margen derecha. La estampa no habría resultado para nada excepcional si no fuera porque, desde hace ya casi diez meses, la calle permanecía cerrada al tráfico por orden del Concello de Ferrol, que adoptó esta decisión en enero del 2018 por el riesgo que entraña un edificio en ruinas situado en la esquina de esta calle con Carlos III. En un primer momento, la vía fue vallada «de urgencia» por la Policía Local y, poco después, por dictamen de la Concejalía de Obras y Servicios, el Concello llevó a cabo un cierre más contundente consistente en una malla metálica sustentada sobre bloques de hormigón.

Pero ni siquiera este cierre más robusto ni los riesgos que supuestamente conlleva transitar por la vía han conseguido frenar a los vecinos de la zona, que, cansados de ver que todo sigue igual casi un año después, han decidido actuar por su cuenta. Y si en mayo no tuvieron reparos en separar las vallas para dejar vía libre a los peatones, la semana pasada fueron más allá y las movieron de nuevo para permitir el tránsito de vehículos.

Sin embargo, la alegría de los vecinos ha durado poco tiempo, ya que, el lunes pasado, después de que la Policía Local tuviese conocimiento por La Voz de esta reapertura al tráfico propiciada por los propios residentes, las mallas de alambre volvieron a su lugar original y el tráfico quedó de nuevo interrumpido en Adán y Eva.

«Ahora han puesto de nuevo las vallas, pero yo creo que los vecinos no tardarán mucho en volver a retirarlas, porque la gente está ya harta de no poder pasar por ahí y de que en tanto tiempo no se haya hecho nada para solucionar el problema. No se puede tener una calle en pleno centro cerrada al tráfico durante tanto tiempo», comentaba ayer un hostelero de la zona.

El cierre de la vía ha perjudicado de forma especial a O Porto de Indias, el único establecimiento hostelero que sigue abierto en el tramo afectado, ya que el bar Albanese echó la persiana recientemente debido a la falta de clientes y la Taberna Agra también cerró hace pocos días por la jubilación de su responsable. Precisamente este último denunciaba hace apenas dos meses en La Voz la falta de diligencia del Concello para obligar a los dueños a actuar sobre el edificio.

En este sentido, fuentes municipales han señalado que el propietario del inmueble ya fue apercibido por el Concello para acometer obras de urgencia con el fin de evitar riesgos, así como para acometer el «desmontaje» y rehabilitación del inmueble, que no puede ser derribado al estar catalogado dentro del casco histórico protegido de Esteiro.

El problema es que los dueños pueden presentar recursos, como es el caso, dilantando así los plazos establecidos para ejecutar las obras, por lo que de momento el expediente iniciado por el Concello sigue abierto y pendiente de ejecución.

Los hosteleros se quejan de la eliminación de plazas para aparcar junto al astillero

A primera hora es casi imposible aparcar, dicen los empresarios

La Voz

Está claro que el cierre de Adán y Eva al tráfico hace ya casi un año ha afectado sobre todo a los residentes y hosteleros de esa calle, pero desde bares y mesones situados en vías próximas aseguran que las vallas también les han afectado. «Al haber cerrado esa calle se han eliminado también varias plazas de aparcamiento, agravando todavía más un problema que ya sufrimos de forma especial desde que se cerró al tráfico y se prohibió estacionar en la alameda situada frente al astillero y en la calle situada justo al lado de la muralla», comenta indignado un hostelero de la calle Taxonera.

Su opinión es compartida por otros hosteleros con negocios ubicados en el entorno de Navantia, donde desde primeras horas de la mañana casi resulta imposible encontrar un sitio libre para dejar el coche. Esto se debe, según explican, a que a muchos trabajadores de las auxiliares no se les permite acceder al astillero en coche, por lo que deben dejarlo en calles del entorno, donde también buscan desesperadamente un hueco empleados de los comercios del centro.

«Las plazas que había antes en la alameda y en la calle situada junto a la muralla hacían mucha falta y lo malo es que se han suprimido sin haber buscado antes otra alternativa de aparcamiento», comenta el responsable de otro negocio de la zona.

Además, los hosteleros de Taxonera y aledaños no entiende cómo todavía no se ha actuado en la calle Adán y Eva, donde el estado de ruina del inmueble que ha provocado su cierre lleva siendo denunciado por los vecinos desde el año 2011.

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