El tijeretazo a las subcontratas acaba en otros 45 despidos en el naval

La nueva adjudicataria de mantenimiento rechaza asumir a los antiguos empleados


Ferrol

Después de semanas de intensas gestiones y movilizaciones diversas, la crisis abierta en la plantilla de Electrorayma que desempeñaba las tareas de mantenimiento en los astilleros de la ría ha llegado al peor de los desenlaces. Responsables de Ferrovial, que junto con la naronesa Elinco forman la ute que ha resultado recientemente adjudicataria del servicio, comunicaron ayer tanto al comité de empresa de Navantia como a los portavoces de los grupos políticos municipales que rechaza subrogar al personal de Electrorayma, escudándose en la situación económica que acaba de atravesar esta firma -concurso de acreedores- y las posibles consecuencias que podría reportarle si asume a la plantilla.

Javier Galán, presidente del comité de empresa de Navantia Ferrol, rechazó los argumentos de Ferrovial, esgrimiendo que cuando unos trabajadores dejan de pertenecer a una compañía, todas las obligaciones pendientes que mantuviese esa firma continuarían siendo su responsabilidad, no de la siguiente empresa a la que se incorporen. La ute ya ha contratado a 38 personas que son las que asumirán el servicio, y a las que en los días pasados los sindicatos de los astilleros no dejaron trabajar debido a que faltaba alguna documentación acreditativa. Solventado este problema, los representantes de la plantilla han levantado el bloqueo, aunque Galán ya ha comunicado a los directivos de Ferrovial que «vamos a fiscalizar desde el minuto uno todo el trabajo que desarrollará esta compañía».

Un nuevo ERE

El portazo de Ferrovial a las aspiraciones de los trabajadores de Electrorayma en el mantenimiento de los astilleros públicos aboca a estos operarios, la mayoría con una antigüedad media de unos 15 años, a la extinción de sus contratos. La empresa naronesa ya ha comunicado su intención de aplicar, en un plazo de unas dos semanas, un expediente de regulación de empleo que no solo va a afectar a los trabajadores que desempeñaban estas tareas, sino también a otros empleados de áreas de su compañía ligados a este trabajo. Por el momento se desconoce la cifra de empleados a los que afectará el ajuste, pero al menos rondará el medio centenar. Se trata de un nuevo golpe a la industria auxiliar de la comarca, que desde que estalló hace tres años la crisis de pedidos en los astilleros han padecido la falta de ocupación, en primera instancia, y el recorte de los presupuestos en las licitaciones, en segunda instancia. Como consecuencia del primero de los factores, se ha llegado a producir el cierre de firmas señeras del sector, como Atenasa, Eymosa y Tecnymo, entre otros. Además, el adelgazamiento de los presupuestos para la subcontratación de las obras -uno de los objetivos de Navantia para los próximos años es la reducción del número de firmas y también un recorte del 30 % a la cuantía destinada a las empresas auxiliares- ha traído consigo el desembarco en los astilleros de la ría de grandes corporaciones industriales y la expulsión de firmas de la comarca de trabajos que venían desempeñando desde hace décadas. El último caso es el de Electrorayma y Tecman, aunque esta última firma ha recolocado a los operarios de mantenimiento en otros trabajos.

Rechazo del Concello

El gobierno local ferrolano manifestó ayer su rechazo a la política de subcontratación de Navantia, por cuanto considera que precariza el empleo, «prioriza as multinacionais foráneas» y aboca al cierre a las firmas locales.

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