El contratista

Francisco Varela

FERROL CIUDAD

omo no podía ser de otra manera, hallándonos en Ferrol, las obras de arreglo del Cruceiro de Canido y calles próximas han quedado paralizadas a las pocas semanas de comenzar. Siguiendo la tradición de plaza de España, Catabois, Cardosas... un nuevo proyecto público en la ciudad se estanca como si fuese un maleficio que cae sobre los vecinos, que tendrán que soportar un invierno pisando barro. Otra vez se culpa al anterior, que probablemente tenga responsabilidad en el desaguisado, pero le corresponde arreglarlo al que está: lo fácil es culpar al contratista. Aunque lo sea las instituciones tienen que actuar con celeridad. Parece que nos tocan los contratistas más pintorescos al albur del aluvión del Plan E. Como si de nada sirviese la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, que apretó las clavijas para que las Administraciones tengan herramientas con las que meter en cintura a los pillos. Sin embargo, como no es la primera vez que se adjudica una obra, y esperemos que no sea la última, instituciones como el Concello de Ferrol deberían contar con los equipos técnicos adecuados para prevenir ante este pintoresquismo. Ya comienza a desprender un extraño olor el funcionamiento de nuestra cámara municipal. Las compañías llegan con maquinaria alquilada a terceros, subcontratan y subcontratan como si la matriz principal fuese el empresario y un móvil y mucha imaginación. Queda un tufillo extraño, como si se hiciesen las cosas sin interés, o con mucho interés en el beneficio rápido. Contra ello existen herramientas legales y administrativas que hay que utilizar.

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