Los vecinos de Ultramar y el Ensanche se quejan de las obras que están sufriendo sus barrios y aseguran que «hay falta de previsión por parte del Concello»
01 oct 2009 . Actualizado a las 21:30 h.La calle Venezuela en el barrio de Ultramar, la vías Alcalde Usero y Pontevedra en el Ensanche, o la zona de la plaza Rosalía están sumergidas en un proceso de reforma y humanización gracias a la financiación del Plan E. Unas obras que, en algunos casos, ha levantado la ira de los vecinos que se quejan de las molestias que causan, de la falta de aparcamiento o la escasez de previsión.
«Esto es un auténtico caos, día y noche», comenta José Manuel Díaz, uno de los vecinos de la calle Pontevedra, que asegura que desde que comenzaron las obras reinó una gran desorganización. «Es un desastre, han abierto todo y no cierran nada. Los vecinos estamos muy cansados. Tenemos que recorrernos media calle Alcalde Usero para cruzarla», concluyó Díaz. Y es que en los 100 metros de obras de la vía central del Ensanche no hay un paso peatonal que permita el cruce entre las vallas, por lo que los vecinos tienen que recorrer varios metros de la zona en obras hasta encontrar un hueco habilitado para el paso.
Sin embargo, los mayores problemas se crean en la calle Ourense. Por esta vía tienen que pasar ahora los autobuses que salen de la estación tras el cierre de la calle Pontevedra. La rúa tiene una curva muy cerrada y con estacionamientos en ambos lados. «La gente aparca en la zona amarilla, que está recién pintada, porque no hay estacionamiento al haber quitado los de la calle Alcalde Usero, y los buses no pueden pasar», comentó otro vecino de la zona.
De hecho, el autocar que cubrió ayer el trayecto Ferrol- A Coruña de las 17.30 horas no pudo girar porque un coche en zona amarilla obstaculizaba el paso. El conductor se vio obligado a llamar a la policía municipal y a la grúa. «Esto es algo que pasa continuamente desde que tenemos que pasar por Ourense. Ocurre unas dos o tres veces al día», comentó el trabajador de la compañía Arriva.
El incidente de ayer por la tarde causó tres atascos paralelos en las vías que hacían intersección con el cruce donde el autobús se quedó parado. Algo que molestó a los conductores. «Siempre igual, ya es la segunda vez que me pasa, esto es desesperante. Lo peor es que llego tarde a trabajar», comentó un de los afectados.
«Necesarias»
Sin embargo, los vecinos de ambos barrios se muestran de acuerdo a la hora de asegurar que las obras son necesarias. «Las reformas son inevitables, pero no se generarían tantos problemas si el Concello lo hubiera previsto mejor», comentó Roberto Porta al observar los incidentes que tuvieron lugar ayer por la tarde en la calle Ourense.
Fernando Rioboo, propietario de una cafetería cerca de la calle Venezuela, en Ultramar, aseguró ayer que «las obras son necesarias y buenas para la ciudad, pero podían haberlas señalizado mejor y así nos hubiéramos ahorrado muchas molestias».
En Ultramar, el principal problema, según los vecinos, es que las calles cortadas se encuentran mal señalizadas, por lo que los conductores se ven obligados a dar la vuelta al encontrase las señales de prohibido el paso.
«Muchos vehículos llegan al cruce, ven la señal y dan marcha atrás. Si la cosa estuviera bien marcada, eso no pasaría», señaló Rioboo
La falta de aparcamiento es otra de las observaciones más frecuentes entre los vecinos de Ultramar. «Es complicado encontrar un lugar para dejar el coche, espero que terminen pronto porque me vuelvo loca», aseguró Luisa Martínez, algo que comparte con Marián Polo, que añadió que, a ella, lo que mas le molesta es la complicación de moverse con el carro de bebé por la zona en obras.
«Eso sí, cuanto termine, espero que quede bonito», comentó otro vecino. Y es que una vez pasadas las molestias de las obras, los residentes esperan poder disfrutar de la mejoría y volver a la normalidad.