El cráter que divide Ferrol y Fene

La que fue solución en As Pías para el desastre del Discoverer es, veinte años después, un punto de peligro para los conductores

C. L.
Ferrol / Fene

A las 14.19 horas del 10 de marzo de 1998 dos autobuses fueron los primeros vehículos en cruzar el renovado puente de As Pías. Solo 56 días antes, el Discoverer Enterprise había acabado ahí estampado de madrugada y había dejado incomunicadas a Fene y a Ferrol. El ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado, calificó la obra de «un hecho único en el mundo» por la rapidez con la que se había ejecutado. El alcalde, Juan Blanco, definió la actuación de «mítica y heroica, casi una obra de titanes». El corte de cinta, después de tantas semanas teniendo que recorrer doce kilómetros de más por Xuvia, fue una fiesta. Ahora, dos décadas y un mes más tarde, la realidad en el tramo es bien distinta.

«Es una vergüenza», canta claro Juan José Couso, que lleva años pasando tanto en coche como a pie. No le extraña, por lo tanto, que el bache más significativo del puente acabase con la dirección y la pantalla del navegador de un vehículo hace unos días. Esto ocurre, dice Juan José, porque este tramo de la FE-14 está «dejado de la mano de Dios». La famosa fochanca está en el carril derecho de la unión entre la sección antigua y la que se creó veinte años atrás. Ahí, más que firme de asfalto, hay un escalón, incluso con algo de gravilla. Se nota sobre todo en la senda peatonal, donde hubo que añadir un relleno para crear una rampa. La barandilla cedió hace tiempo y los bloques del muro miran cada uno en una dirección. Y aunque sí que hay un costado más deteriorado, se aprecia el desnivel de lado a lado.

A Juan José, el sonido de los coches pasando le recuerda a los reactores del aeropuerto en el que trabajó. «Ya me sé todos los baches», añade contrariado. En su memoria sí recuerda haber visto a Fomento trabajando en la zona, «pero solo para quitar las hierbas de las grietas».

«Tienes que andar con cuidado, es un peligro», comenta Jorge, que corre habitualmente por el lateral. Desde ahí se ha fijado como la gente frena de golpe o cambia de carril para que el mal sea menor. «Lleva así muchos años, yo ya ni lo recuerdo bien», señala. Cuando va sentado, como conductor, es de los que va por la izquierda, y siempre teme que se le meta alguno. «Si hubiese habido un mantenimiento básico, esto no pasaba», concluye.

Mientras los usuarios opinan, un camión con algo de altura se balancea al pasar por la zona de peligro. Las motos, que son las que más sufren, bajan de velocidad, pero aún así rebotan. «Esto está muy mal, y cada vez se nota más», menciona José López. Él, con un coche con la suspensión dura, lo siente bastante. También el bache de la unión más cercana a Fene. Es un punto menos deteriorado, pero que igualmente deja mucho que desear. En una visual rápida se aprecia una barandilla rota en un lado, un muro separado en la mediana y otra valla desnivelada al fondo. Tampoco falta el relleno para las rampas de las sendas peatonales. Afortunadamente, las juntas de dilatación que se crearon entre las dos uniones siguen en buen estado. Otro conductor, Andrés González, cree que el puente «tiene mucho que mejorar», sobre todo por el tráfico que acumula a diario. En el pasado fue chófer de una furgoneta del 065, en la que notaba mucho los escalones.

Al final del tramo, después del radar en el que todos los coches se ponen a 50 kilómetros por hora, está el taller Sánchez y Purriños. Bruno Caneiro, que trabaja allí, no recuerda ningún vehículo que sufriera algún problema solamente por el bache, pero deja claro que es «un peligro». «Principalmente, para las ruedas, porque puede provocar algún corte», cita. También menciona las dolencias que sufren la suspensión delantera o la dirección. «Es que pega una leche terrible», lamenta. Día a día prueban los coches por el puente y, por lo tanto, lo padecen de primera mano. «En los últimos cuatro o cinco años ha empeorado un montón», expresa Bruno. Por el momento, nada parece que vaya a cambiar en el rápido remiendo que se hizo tras el impacto del Discoverer.

Fomento definió el estado de «aceptable» como respuesta a los informes policiales

La Policía Local de Fene tiene en su mano un reportaje fotográfico de todos los problemas del puente. Formó parte de un par de informes con una valoración profesional que fueron enviados al Ministerio de Fomento. En los mismos se destacó el potencial peligro de este tramo de la FE-14, donde existe, trasladaron, la posibilidad de que los baches puedan provocar accidentes. «Despois de enviar varios informes, recibimos por fin unha resposta hai dous meses e chamounos moito a atención, porque cualificaron de aceptable o estado da ponte», señala Sandra Permuy, exconcejala de Seguridad en Fene. Además, añade la exedila, desde Fomento «aseguraron que había unha actuación programada para máis adiante, pero sen data concreta». Los vecinos de San Valentín y los trabajadores de Navantia, usuarios habituales de la vía, trasladaron quejas constantes tanto a la policía como al Concello feneses en los últimos meses.

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