Con 23 años, Ana Simoneta Rubido lidera desde Aiesec en España a una generación que «debe cambiar el mundo a mejor»
06 sep 2017 . Actualizado a las 11:06 h.En el instituto siempre estaba metida en todos los fregados. Era un poco mandona y organizaba cualquier tipo de evento. En realidad, siempre le gustó tener responsabilidades. No lo dicen sus amigos, lo dice ella, que se conoce bien. Aquella Ana Simoneta Rubido Loureiro (Cedeira, 23 años) es la semilla de lo que es ahora: una jurista reconvertida en líder de una generación de jóvenes preparados para ser protagonistas en el mundo.
Desde el pasado 1 de agosto preside Aiesec en España, una organización global constituida como ONG a través de la que los jóvenes «tienen la posibilidad de experimentar, aprender y llevar a la práctica todo aquello que les permite desarrollar su potencial», explica ella misma. «En el futuro serán los líderes, políticos, padres, consumidores y trabajadores, y cuantas más capacidades tengan, el mundo será mejor», apunta.
«Pronto los jóvenes seremos los líderes, trabajadores, políticos, padres y consumidores»
El Erasmus de Simoneta fue uno de esos que cambian la vida. A Toulouse se fue a estudiar el tercer año de Derecho, pero acabó descubriendo mucho más que leyes. Varios de los amigos que hizo allí conocían Aiesec, así que se unió a ellos y formaron un comité local. «Necesitaba hacer algo diferente, no solo estudiar. Quería algo más. Empecé a dirigir un pequeño equipo y fue mi primer contacto con la asociación», recuerda.
Sin embargo, cuando regresó a Galicia, intentó unirse en Santiago de Compostela o en A Coruña, pero se dio cuenta de que no existía. «Se me ocurrió la locura de hacerlo desde cero y la locura se convirtió en realidad», asegura. Así, tras reunir a la gente suficiente, crearon las estructuras necesarias y los jóvenes empezaron a viajar al extranjero. Ahora, algo más de dos años después de eso, el comité gallego, con unos 35 miembros, es de los más avanzados.
A pesar de que su mentalidad siempre fue emprendedora, tenía su vida enfilada de otra manera: «Me había marcado estudiar Derecho desde pequeña, lo acabé y, de hecho, iba a opositar». Hasta que llegó Aiesec y giró el volante en otra dirección. «Estoy muy feliz. Todas las experiencias me han cambiado mucho a nivel personal. Si no lo hubiese descubierto, seguramente seguiría ligada al Derecho. Me ha proporcionado darme cuenta de lo que realmente me gusta y del potencial que tengo como persona. Cuando sabes que tienes la habilidad de transformar las cosas, es algo que te cambia para siempre», dice con ilusión.
«Cuando sabes que tienes la habilidad de transformar las cosas, es algo que te cambia para siempre»
Como presidenta nacional estará hasta julio del 2018 y no se volverá a presentar. «Lo normal es que el liderazgo se vaya renovando año a año», comenta. A continuación, tras un merecido descanso en agosto en su adorada Cedeira, planea marcharse a Kenia con uno de los proyectos de educación de la asociación, que colabora en ese ámbito con las Naciones Unidas.
Cada viaje, cada conversación, cada congreso, cada día le aporta algo nuevo. «Sé que todo lo que haga me va a servir para desarrollarme y tener más habilidades en el futuro», subraya. «Haber viajado me ha quitado muchos prejuicios, me ha roto muchos límites de la mente, de ver y hablar con gente muy diferente. Cuando expresamos una idea excesivamente clara sobre algo es porque tenemos falta de conocimiento de ver otras cosas», agrega de forma clara.
¿Y qué opina Aiesec de la debatida generación millennial? «Hay de todo. Lo que queremos asegurar es que esté asegurada para el futuro, que las personas que estén perdidas se activen y se den cuenta de la responsabilidad que tenemos como jóvenes de estar preparados dentro de 15 años, cuando seamos nosotros los que tomemos la mayoría de las decisiones». Habla de futuro, pero ella ya ha empezado.