«El golf es un deporte que no tiene edad»

JOSE VALENCIA FERROL

CEDEIRA

JOSÉ PARDO

Cuando juega es para divertirse y asegura que lo más importante es la concentración y la coordinación

08 feb 2016 . Actualizado a las 12:20 h.

Alfonso Díaz García (71 años, Cedeira) comenzó a jugar al golf cuando rozaba el medio siglo de edad. Se inició de casualidad, porque le animó un amigo, Lolo París. Ahora veinte años después y con cientos de trofeos ganados, asegura que este deporte es su pasión. Acaba de dejar el Club de Golf de Miño, en donde ha seguido sumando galardones a su ya notable palmarés pero asegura que seguirá participando en torneos como independiente ya que dice: «El golf no tiene edad, seguiré jugando mientras mi espalda me lo permita».

-¿Cómo llegó al golf?

-Siempre me gustó el deporte, hice yudo con Cánovas y también jugué al tenis. Llegué al golf por un amigo, Lolo París, quien me animó a que probara. Me inicié en la primera instalación que tuvo el Campomar en Santa Margarita y mi profesor fue Ángel Suanzes. No solo yo, todos los ferrolanos que aprendimos a jugar allí nos hicimos especialistas en los palos cortos, lo que nos permitió ganar muchos torneos.

-¿Que significó la construcción del campo de golf en O Val?

-Un montón de gente, entre ellos yo, nos implicamos mucho en la construcción de este campo de golf. Entendíamos que era muy necesario. Fue muy complicado sacarlo adelante y tuvimos que echar el resto. Todo el mundo puso mucho de su parte, ya que la inversión era alta. Tuvimos una gran ayuda por parte de Xoán Gato, que era el alcalde de Narón. En general, todo el mundo hizo lo que podía o lo que sabía. Hubo que patear mucha calle para buscar los socios. Llegamos a ser 420, fue la etapa gloriosa del Campomar. Recuerdo que el trofeo del Concello de Narón reunió un elenco de profesionales increíbles, entre los que estaban Juan Quirós, Alfonso Piñeiro, Manuel Piñero, Ignacio Cervás, Antonio Garrido, José Luis y Fernando Adarraga, Iziar Elguezábal, Sandra López, Santiago Tarrío, José Antonio Salgado o Javier Catoira. Fue increíble estar en un torneo con ellos en un campo como el Campomar.

-¿Ahora ese brillo se apagó?

-Las cosas se fueron enfriando, después llegó una crisis que afectó a todo el mundo. La gente fue bajando y ahora en el Campomar aguantan como pueden pero aunque siguen haciendo una labor estupenda, sacrificándose mucho para defender el campo.

-¿Qué le parece el Campomar?

-Es La Bombonera y muy parecido al RAC de Vigo que es también de nueve hoyos. Es un campo diseñado por el asturiano J. M. Canfranc y está pensando para que te apliques o no haces nada. Es un campo muy técnico y más difícil de lo que parece a primera vista. Da gusto jugar en él.

-¿A quién le gustaría parecerse?

-Mi ídolo es Miguel Ángel Jiménez. Me gusta fumar puros en el campo, como lo hace él, y no me dejo la coleta, igualmente como él, debido a que ya no tengo pelo. Es un jugador que disfruta del golf, que es lo que a mi me gusta. Yo siempre fui competitivo pero también juego para divertirme.

-¿Qué le costó aprender?

-Lo más difícil en el golf es la coordinación, darte cuenta de que en el golf el 90% de los jugadores pierden casi siempre, mientras que en un deporte como el tenis los mejores ganan en el 90% de las veces y estoy hablando de profesionales. En el golf eso es imposible, se gana solo de vez en cuando. Es un deporte muy complicado y hay que estar muy concentrado cuatro o cinco horas. Yo tengo amigos empresarios que necesitan ir un par de horas a jugar al golf para sacar de su cabeza todo el estrés y las preocupaciones. Cuando juegas al golf solo puedes pensar en el golf. Si tu vas a jugar y dejas las luces del coche encendidas, tienes que ir al párking a apagarlas o no podrás jugar.

-¿Y el pateo?

-Es algo personal. Por ejemplo Sergio García es un gran jugador de campo y un mal jugador de green.

-¿Otros consejos?

-Al golf hay que ir a divertirse y al mismo tiempo ser competitivo. No puedes cabrearte y agarrar el palo como si fuera una estaca para darle a alguien.

-¿Es un deporte caro?

-En absoluto. Tu miras una revista de golf y ves palos que valen 600 euros o más. Aunque hay gente que puede comprarlo, en este deporte la segunda mano funciona de maravilla y te haces con buenos palos por poco dinero. La vestimenta es ropa deportiva normal, tan solo son obligados unos zapatos adecuados para no dañar el campo.