«Cando non hai marea temos mono»

Ana F. cuba CEDEIRA

CEDEIRA

Las horas que pasan encorvadas sobre la arena afecta a la salud de las mariscadoras.
Las horas que pasan encorvadas sobre la arena afecta a la salud de las mariscadoras. fotos: césar toimil< / span>

Una treintena de profesionales de Cedeira y Valdoviño trabajan en el arenal y lo vigilan para disuadir al furtivo

24 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Un grupo de mujeres (27, porque dos se han jubilado y aún no se han cubierto las plazas) y hombres -«estamos encantadas porque temos dous rapaces novos, os primeiros en anos»- se hunden en la arena de la playa de Vilarrube (Valdoviño) para extraer berberechos. «Este banco marisqueiro foi unha sorpresa para nós», reconoce Pilar López Bellón, presidenta de la Agrupación de Mariscadoras de Cedeira (dependiente de la cofradía), que aglutina a profesionales de la localidad cedeiresa, Vilarrube, Pantín y Valdoviño. «Hai vinte e pico anos que non tiñamos nada, porque nunca daban a talla, e en agosto de 2015 fomos mirar e ¡sorpresa!, habíaos pequenos, medianos e grandes. Ao non haber veda na praia da Madalena [Cedeira] levámolos para alí».

De vez en cuando, las mariscadoras se encuentran con otro tipo de sorpresa, «algún que se quere pasar de espabilado pola noite». A los furtivos no se lo ponen fácil y patrullan por turnos el arenal, reforzando la labor de los vigilantes. La coquina, ahora esquiva -«o ano pasado fomos 45 días, diso non se pode vivir nin pagar a Seguridade Social; sorte que apareceu o berberecho»-constituyó durante años su principal fuente de ingresos. En 2008 se batieron todas las marcas de lo que va de siglo, con 15.136,40 kilos de este exquisito bivalvo comercializados y una facturación de 465.515,15 euros; y en 2013 comenzó la caída, hasta reducirse a 2.125 kilos en 2015. El ciclo del berberecho ha sido opuesto, con números irrisorios en 2007 (73,30 kilos) o 2008 (25,60), y cifras destacadas en 2011 (22.159 kilos y 91.614 euros) y 2012, que se desplomaron en 2013, quedaron a cero en 2014 y comenzaron a repuntar en 2015 (9.622 kilos y 46.544 euros).

«Soldiño digno» o una ayuda

«Despois do Prestige e ata 2012 traballouse ben, co berberecho en Cedeira e a coquina en Vilarrube, é cíclico e agora estamos indo para atrás», sostiene la presidenta. «Daquela si que facías un soldiño digno, agora é unha axuda; temos tido 60 persoas para entrar, por catro prazas, e o ano pasado había menos de 20, sábese que non gañamos», lamenta. Pilar, con 58 años, es de las veteranas, con Maruja, que acaba de jubilarse con 64, o Teresa. «Encántame, porque é un traballo moi entretido, estás mirando a ver se colles o tope», comenta Pili, del grupo «das cativas», con 44 años y cuatro de mariscadora. «Cando non hai marea, eu teño mono, son feliz, o mar ten algo que atrae», confiesa Pilar. «Se non nos gustara non estabamos aquí, agora ao mellor non, pero cando empezamos nós había outros empregos», apunta Teresa.

Cuando se iniciaron, a principios de los 90, no disponían de trajes de neopreno, ni guantes, ni camisetas térmicas. Salían del agua «tiritando, cos labios morados, sen tentos nas mans nin nos pés». «Chegamos a ser máis de cen, antes de que fora obrigatorio asegurarse; despois quedamos as que nos gustaba e as máis masoquistas, iamos limpar casas e iamos á marea», comentan.

Los turnos y el parlamento

La marea sigue determinando su jornada laboral, pero las condiciones «melloraron o cen por cen». Aun así, admiten, «a coquina é moi dura, hai que pelexar coa area, moi compacta e botas as cinco horas para, con sorte, sacar os dous quilos». El cupo diario de berberecho es de 15 kilos por mariscadora. «O excedente lévase á praia de volta», aseguran, orgullosas de la organización y el buen funcionamiento de este equipo, con turnos para devolver el marisco sobrante al arenal, limpiar las casetas, vigilar la playa e incluso hacer el café, que toman «na hora de parlamentar», de vuelta del agua.

Las mariscadoras portan los cestos hasta el aparcamiento de Vilarrube y el vigilante las espera para pesar, controlar la talla y trasladar la cosecha del día a la lonja, donde ya se subastó con anterioridad. En lo que va de mes han comercializado 1.588,90 kilos, por 6.184,88 euros, a un precio medio de 3,89 euros el kilo. Están orgullosas de trabajar en una reserva marina (declarada el 29 de enero de 2009) y convencidas de que «ninguén mira polo recurso» como lo hacen ellas.