Vecinos del edificio de la Xunta en Xuvia, entre agresiones y trapicheos: «Esto es un infierno»
FERROL
La presencia policial aumenta en este barrio de Narón, una chica denunció la rotura de una vértebra y su pareja daños en un ojo, los residentes reclaman ayuda, el IGVS dice que trabaja para solucionar esta situación
22 abr 2026 . Actualizado a las 05:05 h.¿Cómo andan los ánimos tras la caldeada asamblea de hace una semana en el barrio naronés de Xuvia? En las calles hay más presencia policial, las protestas ya se trasladaron al Concello, en la casa okupa de Neda solo queda un morador y los demás se marcharon en los últimos días. Pero la tensión se mantiene en el edificio del IGVS, donde los vecinos denuncian «un infierno de agresiones y trapicheos de drogas». A esta problemática en las viviendas públicas de la Xunta se suma el punto narco junto a la rotonda de O Ponto, con un constante movimiento de patinetes eléctricos con perros peligrosos. La Policía Nacional investiga estos hechos. En el edificio del IGVS, con 35 pisos (30 del Instituto Galego de Vivenda e Solo en régimen de alquiler, y cinco de dueños particulares), la preocupación crece cada día.
Según José López Villar, presidente de la comunidad de vecinos, «todos notamos en el barrio un incremento del trapicheo y por esto estábamos tan enfadados en la asamblea, si hay drogas y el edificio se abandona ya se convierte en un imán para los delincuentes». Los residentes se sienten «desprotegidos tanto por el IGVS como por el Concello, por los problemas de delincuencia y desperfectos». La Xunta declara que «coñecemos esta situación e estamos a traballar na súa solución, está pendente un último informe para proceder a resolvela o antes posible». Pero recalca que «se hai un acto ilícito ou que afecta á orde pública, o Concello pode actuar a través da Policía Local, e as forzas e corpos de Seguridade poden intervir».
Ataque con mataleón
La peor situación es la de la familia formada por Borja Ramil, su mujer y su hija. Borja y su pareja aseguran, y así lo denunciaron policial y judicialmente, que su vecina y otra persona les agredieron de esta manera. «Mi mujer acabó con una vértebra rota tres meses en la cama y yo con rotura de un hueso de la cara (en la zona del ojo), el acompañante de mi vecina incluso me hizo un mataleón (técnica de estrangulamiento por la espalda», afirma Borja. A esta agresión llegaron tras «años en los que nos hizo la vida imposible, con provocaciones e insultos, sabemos que estuvo avisada de desahucio y que le regularizaron la situación, un día hasta me dio con una pistola eléctrica».
La agresión que sufrieron «fue hace casi dos años, nos mandaron en ambulancia al hospital y aún no salió el juicio, pedimos una orden de alejamiento, hasta tira excrementos del perro por la ventana». Otra vecina, Nayarette Castro, habla de «platos volando y gritos a todas horas, esto es un sinvivir, yo también lo denuncié a la Policía, lo que pedimos es más seguridad por nuestros hijos».
En cuanto a los trapicheos, otros vecinos ven un constante ir y venir a altas horas de la noche por el piso de los denunciados por agresiones. Y se escuchan a gritos conversaciones sobre la droga: «¡Cuarenta gramos a 2.000 euros! ¡Qué buena está la coca!».
Piden la creación de un nuevo cuartel de la Policía Local
El PSOE presentó ayer una moción al pleno municipal para pedir «a construción dun novo cuartel da Policía Local na parcela da antiga casa cuartel de Xuvia (mercada e demolida con 400.000 euros de cartos públicos)». Según el socialista Jorge Ulla, «trátase dunha medida de xustiza para un dos barrios históricos de Narón, que leva anos sufrindo unha perda progresiva de centralidade».
Sobre la situación de Xuvia, el BNG también presentó estos días una moción al próximo pleno para reclamar al Concello «medidas urxentes que garantan a seguridade e o desenvolvemento do barrio». La formación nacionalista, a través de Geno Carballeira, denuncia «unha situación de abandono institucional que culminou nun incremento preocupante de roubos en comercios e garaxes, así como actos de vandalismo e como así denunciou a veciñanza nunha reunión a semana pasada convocada pola asociación veciñal Altea». Y defiende que «Xuvia é o casco histórico de Narón e un referente cultural».
Desde el edificio del IGVS, la comunidad de propietarios presentó un escrito en el Concello reclamando «medidas para mellorar a convivencia, a administración local dixo que a inquilina que nos causa problemas xa pagou as súas débedas pero hai moitos incumprimentos máis». José López Villar también critica el «abandono por parte de la Xunta, murió un inquilino hace año y medio, le quedó una ventana rota, entra agua y nadie lo arregla». Las personas agredidas llegaron a ser denunciadas antes por esta vecina, «pero quedó en nada, nos amenaza siempre pero tenemos derecho a seguir viviendo aquí».
Otra vecina, Nayarette Castro, habla de «platos volando y gritos a todas horas, esto es un sinvivir, yo también lo denuncié a la Policía, lo que pedimos es más seguridad por nuestros hijos».