La gallega que exporta patatas con wasabi y jamón Torre de Núñez a supermercados de Holanda y Bélgica desde Narón

Candela Montero Río
CANDELA MONTERO RÍO NARÓN / LA VOZ

FERROL

Jasmine en el «coworking» de Narón donde trabaja.
Jasmine en el «coworking» de Narón donde trabaja. Kiko Delgado

Jasmine Landrove habla seis idiomas y está al frente de Spanish Products, empresa que lleva sabores españoles a hogares centroeuropeos y que gestiona a 1.500 kilómetros de distancia

02 mar 2026 . Actualizado a las 22:27 h.

En el 2007 se fue a pasar tres meses a Holanda con un Erasmus y terminó quedándose trece años en los Países Bajos. Ahora, desde un coworking de Narón, Jasmine Landrove (Narón, 1986) está al frente de Spanish Productos, una empresa que exporta productos de alimentación españoles a Holanda y Bélgica.

Pero antes de llegar aquí el camino de esta licenciada en filología inglesa, que irónicamente escogió el Erasmus más corto porque «no quería estar mucho tiempo lejos de casa», dio muchas vueltas. Recuerda que esa estancia fuera le sirvió para darse cuenta de que «el mundo era mucho más grande de lo que pensaba» y estuvo trabajando en el Instituto Cervantes, en distintas fábricas y en hostelería. Hasta tuvo un empleo en un hospital psiquiátrico a raíz de cursar un máster en psicología clínica.

Cuando cayó en esta compañía que trabajaba con productos de alimentación españoles lo vio, en un principio, «como algo temporal, mientras no aparecía otra cosa». Quién le iba a decir que se quedaría en ella 13 años y que acabaría comprando la empresa.

Descubrió que ese era su lugar: «Me atraía la idea de una pequeña empresa donde yo pudiese representar tanto y tener una función tan amplia», explica. Cuando su jefe se jubiló, esa chica que nunca quiso «asumir el riesgo de emprender» decidió tomar las riendas y comprar la empresa.

En abril del 2024 firmó el contrato, con el apoyo del anterior dueño de la compañía, aunque lo que no sabía era que la vida le tenía previsto un nuevo giro de guion: «Dos meses después, al que había sido mi jefe le descubrieron un cáncer con una metástasis. Me dijo que no me podría ayudar, porque se estaba muriendo», recuerda.

Un golpe laboral y personal con el que no contaba y del que tuvo que sobreponerse en tiempo récord, porque le tocaba remar sola.

Vuelta a casa

En el 2017 fue madre y, en el 2019, la morriña, sumada a los deseos de que su hija creciese rodeada de su familia, la hicieron desandar el camino y volver a casa.

Habla español, gallego, inglés, francés, holandés e italiano y ha cursado un máster en dirección de empresas. Ahora, viaja a Holanda unas cuatro veces al año, pero gestiona la empresa desde su escritorio en 156 Coworking, en el centro de Narón.

Desde allí trata con proveedores de todas las regiones de España, desde Murcia y Andalucía hasta algunos gallegos como Torre de Núñez. A través de ella, sus productos llegan a supermercados de Holanda y Bélgica. También trabaja con fábricas, mayoristas y tiendas gourmet.

Hasta los hogares centroeuropeos Jasmine hace llegar desde productos «de toda la vida», como jamón serrano, azafrán o aceite de oliva, hasta propuestas más innovadoras, como patatas fritas cultivadas en Murcia con extracto de wasabi, que se hicieron virales en los Países Bajos. Las legumbres son otro de sus productos estrella: «Vendemos camiones completos de garbanzo para la fabricación de hummus en Holanda», explica Jasmine.

Gestionar una empresa a casi 1.500 kilómetros de distancia no es tarea fácil, y más si se combina con la que para Jasmine es su labor más importante: la de madre. Confiesa que «a veces es agotador» y que con frecuencia le «faltan horas en el día» para llegar a todo.

Aunque cuenta con la ayuda de su pareja, sus padres y sus abuelos, lucha a diario por formar parte de la vida de su hija: «No me gustaría perderme sus mejores momentos, en los que ella todavía va a querer estar conmigo», alega. «No quiero darme cuenta de repente de que es una adolescente y que ya no le interesa estar con su madre. Pasar este tiempo con ella es vital», concluye.