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Así entra la Policía Nacional en los campamentos de Ferrol: «Somos pocos para catorce poblados»

Patricia Hermida Torrente
Patricia Hermida FERROL / LA VOZ

FERROL

Vigilancia de la Policía Nacional en uno de los campamentos de Ferrol.
Vigilancia de la Policía Nacional en uno de los campamentos de Ferrol. José Pardo

Según los agentes, el riesgo es aún mayor en la marcha nocturna «porque es imposible controlar una masa alterada lanzando vasos cuando tú llegas con solo gorra, pistola y defensas»

12 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre Ferrol y Narón, se teje una red de 14 campamentos a los que acude la Policía Nacional en rondas continuas para preservar la seguridad o detectar posibles puntos negros de droga. «Somos pocos para catorce poblados, para las redadas antidroga acuden compañeros desde A Coruña; nosotros podemos hacer rondas en una o dos patrullas con cuatro agentes», alertan los policías de la Comisaría de Ferrol-Narón. Pero tienen dos escenarios de mayor complejidad. «Para nosotros es más peligroso abordar las peleas multitudinarias de la marcha nocturna que entrar en un campamento», indican los agentes. De hecho, «nuestro mayor riesgo se vive en los partidos de fútbol, como vimos en los últimos disturbios; ahí podemos recibir botellazos, vasos lanzados y en un contexto de muchísima gente».

Sindicatos como Jupol y SUP coinciden en que se enfrentan a casos tan complicados como el ataque con una motosierra en Caranza o el ajuste de cuentas a machetazos por Recimil con los siguientes medios. «Cada agente con su defensa, las esposas y una pistola o una taser (pistola eléctrica), pero sin cascos ni escudos, ni mucho menos un vehículo con rejas antipedradas; solo puedes convencer al agresor para que deponga su actitud», apunta Roberto Varela, de Jupol. ¿Cómo entra la Policía Nacional en los campamentos? En las grandes redadas acude la Unidad de Intervención Policial de A Coruña (UIP). Pero los efectivos de Ferrol también realizan registros con orden judicial, en investigaciones por narcotráfico para aprehender estupefacientes y detener a los presuntos autores. «Se registran las viviendas buscando la droga con autorización judicial, pero en las rondas también los compañeros de radio patrulla se ponen en lugares próximos y cachean a posibles consumidores en busca de sustancias estupefacientes», indica Carlos Lage, de SUP.

 

En esos cacheos, no hay problemas. Agentes y habituales de los campamentos se conocen, aunque aún se recuerda la batalla campal de 2004 con nueve policías heridos en un poblado de Ferrol. «Ahora los problemas aparecen en eventos de orden público como lo que pasó el otro día en la previa del Racing-Lugo, ahí se necesitaría un grupo más especializado como una Unidad de Prevención y Reacción (UPR) o una UIP porque son situaciones de alto riesgo», añade Lage. Se pide sobre todo más personal para reforzar la vigilancia en la marcha nocturna o en grandes eventos, para atender las peleas multitudinarias: «Es imposible controlar una masa alterada lanzando piedras y vasos cuando tú llegas con solo gorra, pistola y defensas, en una zona urbana de escasas salidas».

Roberto Varela insiste en que se pide material desde hace seis años. En 2023, se aprobó la dotación para 145 GOR (Grupos Operativos de Respuesta) de España. Pero en Ferrol, Jupol asegura que «llegó defectuoso y roto; se devolvió y aquí quedó alguno usado, además falta la formación». Se necesita para «las noches de movida o en partidos donde se puede liar, ahí está el peligro; a veces vienen efectivos de A Coruña pero muchas otras vamos nosotros».

Los agentes confían en la nueva comisaria, Cristina Ochoa. Y piden al subdelegado del Gobierno, Julio Abalde, que demuestre que sí cuentan con medios.