Los estancos de Ferrol se reinventan: «Este año traje belenes, a ver qué pasa»

FERROL

La Casa del Fumador, con belenes este año en su escaparate
La Casa del Fumador, con belenes este año en su escaparate JOSE PARDO

Con la bajada del número de fumadores, los locales de venta de tabaco diversifican sus ingresos vendiendo prensa, «souvenirs» y hasta el pan

01 dic 2025 . Actualizado a las 11:34 h.

El consumo de tabaco no deja de caer en España. Ya sea por una mayor concienciación de la población —son numerosas las campañas que incitan a dejar el vicio del cigarrillo—, por un endurecimiento de la legislación —lejos quedan aquellos tiempos en que se podía fumar hasta en la consulta del médico— o por el aumento de su precio —una cajetilla vale de media entre 5 y 7 euros—. En tiempos en que se plantea la posibilidad de prohibir vapear en las terrazas, los estancos ven que su principal vía de negocio puede empezar a hacer aguas. Es por eso que, en la ciudad, son numerosos los establecimientos que, desde hace años, diversifican sus ingresos con otro tipo de productos y servicios. Y es que en Ferrol, se puede comprar incluso la decoración navideña en alguno de estos locales. «Este año y traje unos cuantos belenes, a ver qué pasa», comenta la dueña de La Casa del Fumador.

Este estanco situado en la calle Real es buen ejemplo de lo que es diversificar ingresos. «Tengo artículos de regalo, paquetería, en esta fechas traigo cositas de Navidad, algo de souvenirs para cuando hay gente de fuera, algo de papelería... O sea, un poquito de todo», explica Elena desde el otro lado del mostrador, donde señala un montón de paquetes: «También soy punto pick-up de paquetería». Es decir, que los repartidores de las empresas de reparto pueden dejar allí sus pedidos a los clientes que así lo soliciten. Además, dado que el Camino de Santiago pasa por su puerta, vende también vende credenciales y las típicas vieiras: «Siempre tiene mucho tirón. Ahora, en esta época del año, no, porque prácticamente no hay peregrinos, pero cuando empieza la temporada siempre se va picando algo».

Sin embargo, fruto de la adaptación constante de estos negocios, Elena cuenta que en estas fechas se tira por la decoración navideña. «En Navidad siempre tengo algo diferente y este año pensé que en Ferrol no hay dónde comprar un belén en condiciones. Aún me falta alguno por venir, pero la verdad es que a la gente le está gustando. Les llama mucho la atención. Porque cuando ves escaparates de Navidad, relacionas todo con Papá Noel, entonces les llama la atención», explica sobre la novedad de este año. Además, tiene postales, algo de juguetería, papel de regalo, decoración... «Hay que jugar a varias cartas. Vas picando de un sitio y de otro para poder resistir», resume.

La tienda de alimentación Santalla, en primer plano, está unida al estanco de Canido.
La tienda de alimentación Santalla, en primer plano, está unida al estanco de Canido. JOSE PARDO

Desde hace más de 40 años

Como ella, son numerosos los empresarios del sector que decidieron diversificar sus negocios. Los hay con venta de prensa y de revistas, de bebidas refrigeradas, con tarjetas de regalo para consolas, cupones de la ONCE e incluso los que funcionan a la vez como Administración de Loterías y Apuestas del Estado. Lo de tener una doble licencia lo tuvieron claro desde el primer momento en el estanco de Canido, que lleva 43 años funcionando a la vez como tienda de alimentación y va ya por la segunda generación. «Tenemos juguetería, un poco de librería, prensa...», enumera la propietaria, Puri, que aclara que la comida, desde hace unos años y debido a los cambios de legislación, se sirve en uno de los dos locales y el tabaco en el bajo contiguo —están unidos por un arco—.

Por allí pasan todo tipo de clientes, no solo fumadores. «Hay gente que viene simplemente a la alimentación y que no fuma; hay gente que viene a buscar la prensa y aprovecha para coger el pan, las patatas, o alguna chuche para los nietos», pone Puri como ejemplo. Además de alimentación y panadería, tienen otros productos de ultramarinos como gel de ducha o artículos de limpieza. Lo cierto es que, al abrir «todos los días del año menos Navidad y Año Nuevo», son una especie de «tienda de los olvidos» en el barrio de Canido. Esa a la que se va los domingos a comprar aceite, azúcar o sal. Por si eso fuese poco, en el exterior, cuentan con tres máquinas de vénding, donde los vecinos pueden comprar algunas chucherías, bebidas u otro tipo de productos en las horas en las que está cerrado.

Así, los estancos de la ciudad han pasado a parecerse a los que tradicionalmente se encontraban en las zonas rurales, donde todo se adquiría en el mismo lugar: desde el pan hasta la lotería.