En papel

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

CAdoro el papel. Me gustan sus colores y su textura (Hasta el de estraza que en mi niñez se usaba para envolver, para absorber la grasa o para ser barrera contra el frío en circunstancias de necesidad) Pero, por encima de cualquier otra valoración, es mi soporte preferido para leer o escribir en mi bitácora andarina que guarda impresiones e informaciones, algunas muy sensibles. Y aún me emociona recibir una carta escrita a mano y si lo es con caligrafía clásica y en papel reciclado la guardo como un pequeño tesoro. No tendría espacio para recordar los escritos que nacieron de momentos imborrables y puedo conservar sin riesgo. En este tiempo agrafo debería hacerse una copia a mano de documentos de valor histórico, cultural o jurídico. Y protegerlos porque su escritura es arte.

Pero hay otra dimensión que mantiene vigente y puro mi amor por el papel. En primer lugar los libros. Los leo, si puedo, con un lápiz en la mano, de mina tierna y fácil borrado y así voy elaborando una enciclopedia que guarda las diferentes emociones que me provocaron, Y, el más emotivo y apasionado de los motivos que me mueven a hacer del papel un objeto de culto: En papel me escribieron mis amores eternos, personales familiares y de mis amigos. Y conservo algunos en los que puedo acariciar un te quiero y reconocer al autor en su letra ¡Y los dibujos de mis nietos! que riego con ese proyecto de ´lagrima que se queda en húmedo alimento del sueño de recuperar su niñez… En este breve elogio del papel quiero reivindicar su uso en la comunicación. Y que la caligrafía sea materia de estudio y práctica. Porque debe ser patrimonio cultural de obligada conservación.