Daniel Núñez, psiquiatra del área de Ferrol: «El suicidio sí se puede prevenir»

BEATRIZ ANTÓN FERROL / LA VOZ

FERROL

La Voz

La primera cita del 2023 de las Charlas Saludables incidió en la necesidad de informar sobre este problema con rigor científico y sin sensacionalismos

15 jun 2023 . Actualizado a las 15:55 h.

Aunque el suicidio es un problema «complejo» y «multifactorial», hay señales de alerta que nos pueden avisar de que algo no va bien. Que esa persona que nos preocupa hable abiertamente del suicidio, le cueste dormir, pierda el apetito, se haya aislado de sus amistades, descuide su aspecto personal o comience a regalar sus posesiones son solo algunas de ellas. Y cuando aparecen esas conductas, que son también síntomas de depresión, lo más importante es pedir ayudar y consultar a un profesional sanitario. Así lo recalcó ayer en la sede de Afundación Daniel Núñez, psiquiatra del Programa de Prevención del Suicidio del área de Ferrol, en la primera cita del nuevo ciclo de Charlas Saludables organizado por La Voz de Galicia y la demarcación sanitaria.

Además de pedir ayuda a los profesionales de la salud, Núñez ofreció pautas sobre cómo actuar en caso de que un familiar o amigo presente ideas suicidas. «¿Qué hago si me lo dicen o lo detecto?», planteó ante la audiencia. En este caso, explicó el psiquiatra, la mejor forma de ayudar es «escuchar de forma activa y con empatía», «mostrar nuestro apoyo» y «no minusvalorar el problema» ni tampoco «juzgar».

Núñez desmontó uno por uno los mitos que todavía perviven en torno al suicido
Núñez desmontó uno por uno los mitos que todavía perviven en torno al suicido JOSE PARDO

Además, Núñez también desmontó algunos de los mitos que todavía perviven en torno a este mal silencioso, como que «el suicidio no se puede prevenir». En este sentido, indició que «sí se puede prevenir» y para ello es fundamental «la detección temprana y poder disponer de los recursos, profesionales y espacios adecuados». En este punto, insistió en que se trata de «un problema de todos», no solo de los gobiernos o las autoridades sanitarias, y aseguró que informar y hablar de suicidio con rigor científico, responsabilidad y sin sensacionalismos protege frente a esta conducta. Y, además, puso como ejemplo las medidas puestas en marcha en Japón, uno de los países con las tasas de suicidio más altas del mundo, donde un programa de prevención basado en la divulgación de información rigurosa ha conseguido reducir en un 30 % los fallecimientos por esta causa en los últimos diez años.

Núñez también calificó de «craso error» el pensar que «las personas que se suicidan son egoístas o valientes». Aseguro que se trata de otro mito y recalcó que «la conducta suicida no es valiente ni cobarde», sino que «está vinculada a un altísimo grado de sufrimiento de la persona». En este sentido, apuntó que el factor de riesgo más importante para fallecer por suicidio consumado es haber tenido una tentativa previa, por lo que también incluyó en la categoría de mito la creencia de que «la persona que realmente quiere acabar con su vida, no avisa». De hecho, según los últimos datos de un estudio que todavía no ha salido a la luz, entre 2010 y 2020 el 36 % de los fallecidos por esta causa en Galicia habían tenido una tentativa previa.

«Influencers» que lanzan mensajes peligrosos a través de sus vídeos

En esta nueva cita con las Charlas Saludables Daniel Núñez ofreció respuestas a muchas preguntas en torno a las conductas suicidas, incluidas las del público asistente, que una vez más volvió a abarrotar la sala de Afundación.

¿Cómo debe ser la convivencia con una persona que ha tenido un intento de suicidio? ¿Qué no se debe hacer?

Ante esta pregunta, Daniel Núñez se mostró contundente. «Lo que no debemos hacer es agobiarle ni preguntarle mil veces ¿qué tal estás? ¿Sigues queriendo suicidarte? Pero más importante todavía que no agobiar es saber escuchar». También recordó que los familiares no deben pretender «curar» a esa persona, porque eso es responsabilidad del sistema sanitario.

¿Por qué han aumentado las conductas suicidas entre los jóvenes?

«Ojalá lo supiéramos», respondió Daniel Núñez. A falta de estudios científicos que arrojen luz sobre las causas de esta realidad, el psiquiatra del área de Ferrol consideró que «las redes sociales no ayudan» y puso como ejemplo el caso de influencers que lanzan mensajes peligrosos a través de sus vídeos, como que autolesionarse quita el estrés y la ansiedad, lo que puede provocar un «efecto llamada» entre los jóvenes. Una vez más, incidió en la importancia de hablar y ofrecer información sobre las conductas suicidas, pero siempre de forma responsable, con criterios científicos y huyendo de sensacionalismos.

¿Se está haciendo algo en los colegios para detectar si hay estudiantes en situación de riesgo?

Daniel Núñez explicó que la Consellería de Sanidade ha iniciado un programa para ofrecer formación e información a los profesores, a través de los gabinetes de orientación, pero recalcó que «no se deben confundir los papeles». En este sentido, apuntó que los profesores no son sanitarios, por lo que no debe recaer en ellos la «responsabilidad» de detectar posibles situaciones de riesgo. «Hay que formar, pero sin derivar responsabilidades a los profesores», recalcó. También explicó que las autoridades sanitarias han establecido las llamadas «vías rápidas» ante la detección de ideas suicidas entre el alumnado, de manera que si un centro alerta de un determinado caso, ese adolescentes pueda ser atendido en menos de siete días por los profesionales sanitarios.

¿Cómo se puede diferenciar un intento de suicidio de un parasuicidio?

Resulta muy difícil distinguir entre un intento de suicidio (cuando una persona se hace daño a sí misma con el objetivo de morir) y un parasuicidio (cuando uno se hace daño, pero sin la determinación de morir), por lo que, como recomendación general, Núñez cree que hay que considerar toda tentativa con la «máxima gravedad», sin dudar en ningún momento de la intención de la persona de acabar con su vida.

¿Qué recursos existen para hacer frente a este problema?

Daniel Núñez recordó que Galicia fue la primera comunidad en poner en marcha un Programa de Prevención del Suicidio, que ya está implantado en las siete áreas sanitarias. Además, el Gobierno ha activado la línea telefónica de ayuda 024.

Galicia, la segunda comunidad con la tasa más alta de muertes, solo por detrás de Asturias

Durante su ponencia, el psiquiatra Daniel Núñez aportó datos sobre las muertes por suicidio registradas en Galicia entre los los años 2012 y 2021. Y esas cifras pusieron de manifiesto una realidad preocupante. Según el último balance del Imelga, en el 2021 un total de 331 personas fallecieron por esta causa en la comunidad, lo que supone 24 más que en 2020 (307), 13 más que en 2019 (318) y 43 más que en 2018 (288). Con todo, Núñez señaló que el peor año de ese decenio no fue el 2021, sino el 2014, cuando 394 personas acabaron con su vida en Galicia, pero al mismo tiempo insistió en que la comunidad sigue registrando cifras alarmantes, ya que casi se produce un suicidio al día y es la segunda región de España en número de muertes por cada 100.000 habitantes (9,93), solo por detrás de Asturias (10,12) y justo por delante de Andalucía (9,3). En el extremo opuesto se sitúan las comunidades con las tasas más bajas: Melilla (4,96) Ceuta (5,12) y Madrid (5,36).

En cuanto a sexos, en Galicia se suicidan más hombres que mujeres (224 varones frente a 107 féminas en el 2021) y la mayor parte de las muertes se producen en la franja de 51 a 60 años, aunque en el último balance se ha observado también un elevado número de suicidios entre los 71 y los 80 años y se ha constatado un aumento de muertes en la franja de menores de 20 años (fueron 9 personas), que antes eran muy contadas. La mayoría de los suicidios se produjeron en junio y julio y el mecanismo más utilizado fue el ahorcamiento.