El circo del Sánchez Aguilera

Antía Urgorri Serantes
ANTÍA URGORRI FERROL / LA VOZ

FERROL

CESAR TOIMIL

El que fue el acuartelamiento de artillería número 76 del Ejército de Tierra se ha convertido en un vertedero de coches abandonados, chatarra, material de obra y hasta los camiones de un espectáculo circense

11 feb 2023 . Actualizado a las 12:28 h.

Del pasado del que un día fue el acuartelamiento de artillería antiaérea número 76 del Ejército de Tierra se ha escrito mucho. También de su futuro, una zona «clave» en el diseño urbanístico de un nuevo barrio pegado al centro de la ciudad. Pero de su presente, poco. Los muros que rodean los casi 100.000 metros cuadrados del cuartel Sánchez Aguilera, que cerró sus puertas un 19 de diciembre del 2002, impiden atisbar lo que esconde la joya urbanística del convenio con Defensa —bloqueado desde hace décadas—. Solo los que otean los alrededores cuando van a recuperar el coche retirado por la grúa —el cuartel alberga el depósito municipal de vehículos— o los miembros de Protección Civil que usan la parcela a modo de almacén, observan la grandiosidad de un complejo militar venido a menos por el abandono y tomado por la inmundicia.

Muro adentro, el Sánchez Aguilera ofrece dos ritmos de deterioro. El que acusan los pabellones que un día albergaron a los soldados, que pese a cristales rotos, puertas desmanteladas y uralitas vencidas, soportan estoicamente el paso de los inviernos. Y el que hay fuera, donde el panorama es aún más desolador.

El antiguo acuartelamiento de Ferrol se ha convertido en un gran basurero de vehículos abandonados, motos achatarradas, material de obra, farolas, embarcaciones y hasta los siete camiones que dieron vida en su día al circo Arlequín. Con las jaulas de los animales, la caravana de los artistas y los micrófonos de los que seguro salió aquella frase de: ¿Qué tal están ustedes?.

Una especie de almacén al que van a parar todo tipo de elementos a los que el Ayuntamiento no encuentra un sitio más adecuado. Desde ropa y pupitres hasta bombonas y libretas.

Los vehículos abandonados campan a sus anchas por la gran parcela. Unos en mejor estado que otros. En batería, en línea, amontonados... Los más antiguos llevan años ocupando espacio y deteriorándose en la explanada principal y colapsando las distintas calles del Sánchez Aguilera.

Esa plaza central la preside aún el viejo cine-teatro del acuartelamiento, donde los soldados disfrutaban del tiempo de asueto. Se conserva el escenario, como se puede comprobar en un vistazo por la mirilla. Un proyectil permanece impertérrito a la entrada del inmueble. Un vestigio de la que fue una de las unidades del Ejército más señeras de España.

Casi medio millar de viviendas, un centro comercial o la futura residencia universitaria

El histórico convenio con el Ministerio de Defensa aguarda desde hace tres décadas en un cajón. Desde que en 2004 se puso encima de la mesa el primer texto, se han creado hasta tres versiones, sin que hasta el momento ninguna haya salido adelante. La alternancia de los partidos políticos en el poder y la ausencia de mayorías estables son las causas de que el acuerdo siga sin ser una realidad.

El gobierno de Ángel Mato ha conseguido redactar y acordar el documento de equidistribución entre Defensa y Ayuntamiento. Pero la aprobación definitiva está pendiente de las resoluciones presentadas por el PP y el BNG. Estas serán resueltas por la junta de gobierno local, pero la ratificación del convenio deberá pasar por el pleno, donde el actual ejecutivo cuenta con ocho concejales de un total de 25.

Un nuevo barrio

El documento que reparte las parcelas del antiguo acuartelamiento incluye 90.000 metros cuadrados de suelo para crecer pegado al corazón de la ciudad. En esencia, se proyecta la creación de un nuevo barrio, con hasta seis bloques de viviendas de hasta siete plantas, un centro comercial de 24.000 metros cuadrados construidos, una residencia universitaria en los tres pabellones que se prevé conservar, un aparcamiento de 330 plazas, zonas verdes y superficie para nuevas dependencias judiciales.

El desguace de cientos de vehículos, en tramitación 

El gobierno local tiene en marcha desde hace años un proceso de contratación para deshacerse de muchos de los coches hacinados en el Sánchez Aguilera, donde se encuentra el depósito municipal. Sin embargo, «complicaciones administrativas» han ralentizado este proceso, debido a «la complejidad del tipo de contrato, pero se está procediendo a la finalización» del mismo, afirman fuentes municipales. Previamente, es preciso salvar un trámite que pasa por la notificación oficial de que se trata de vehículos cuyos propietarios no los han recogido.

Dentro del Sánchez Aguilera se acumulan más de 700 vehículos, entre ellos, el parque móvil de un circo, cuyo negocio quebró y quedó abandonado.