La pachanga de «hippies» contra locales que perdura medio siglo después en Lago

Carla Elías Martínez
Carla Elías FERROL

FERROL

cedida

El popular partido de los domingos en la playa revive tras la pandemia con más adeptos que nunca

18 dic 2022 . Actualizado a las 09:58 h.

Hace medio siglo comenzaba una curiosa tradición en la playa de Lago de Valdoviño. En la década de los setenta se instaló una comuna hippie que comenzó a organizar partidos de fútbol contra los lugareños. «En el año 72, en la zona de A Ladeira estaban acampados y bajaban al arenal. Los chavales de aquí también y acabaron jugando al fútbol, los hippies contra los nativos de Valdoviño. Fue el origen», recuerda uno de sus adeptos, Richard. Aunque los visitantes abandonaron el lugar, los vecinos siguieron bajando a la playa a jugar todos los domingos la pachanga de fútbol, una popular tradición que se mantiene viva medio siglo después.

Se fue sumando gente de otros puntos de la comarca. «Hay gente que ya ha muerto o que ya no sigue, pero van viniendo jóvenes y se va regenerando el grupo», explica. Richard no estaba en esa época en Valdoviño, se sumó al partido años más tarde.

En medio siglo la tradición solo se ha pausado durante el confinamiento de la pandemia del coronavirus. Todos saben que tienen una cita los domingos y festivos a las 10.30 horas, para jugar hora y media. Y está abierto a todo el mundo que quiera sumarse. «Aparecer el domingo por allí y juegas. Solo hay que llevar una camiseta oscura, una clara y botines. Tenemos unos postes de tuberías para hacer las porterías», explica. Un ejemplo de que se necesita poco para hacer un poco de ejercicio e ir a pasarlo bien.

El grupo está integrado ahora por unas cuarenta personas bajo el nombre El Valdoviño Arena en WhatsApp. «Juegan 5 o 6 de 25 a 30 años, son los que corren. Los demás hacemos lo que podemos, un poco de relleno», bromea Richard. Incluso la pachanga dio lugar a un diario de crónicas, algo noveladas, que escribió el propio Richard. A lo largo de medio siglo han pasado por la pachanga innumerables personas. «Venía un compañero que tenía un problema de corazón. El médico le decía que no fuese, pero llegaba el domingo por la mañana y para él era como una droga. ¡Infartado venía a jugar!», bromea Richard. Pepe patrón, de Meirás, es el decano del grupo. Lleva cuarenta años sin faltar. «Frecuentaba mucho la playa, un día vi que estaban jugando y me incorporé así, de casualidad, a la partida», recuerda. No se falta ni aunque diluvie, haya temporal, se celebre Navidad o sea Año Nuevo. «Tiene granizado tanto que nos resguardamos en las dunas», indica. Y bromea con alguna partida del 1 de enero a la que algún participante asistió sin haber pasado por casa.

Participantes históricos

Recuerda a innumerables personas con las que ha compartido partida. «Por aquí pasó mucha gente conocida. Vino un jugador del Racing que se llamaba Alfonso, que luego jugó en el Atlético de Madrid; Julio, el de O Parrulo, trajo una vez a Vicente, un jugador del Celta...», apunta como ejemplos. Otros exfutbolistas como Camilo o Arizmendi también participaron en estos encuentros.

Pedro lleva más de dos décadas asistiendo. Recuerda algún momento de más competitividad. «En un saque de córner uno muy grande remató de cabeza cuando otro compañero también quiso ir», explica, pero recuerda la intervención de Catalán. «El único día que vino a la partida, y menos mal que lo atendió», recuerda.

Tras la pandemia sanitaria, había ganas de que se calmase la situación y los partidos se han retomado con más adeptos que nunca, sobre todo, del propio Valdoviño. «Solo se dejó de jugar cuando hubo el confinamiento. La gente empezó a ir con mascarillas, algunos tardamos un poquito más. La adición es muy fuerte», reconoce. ¿Cuál es el secreto para que perdure medio siglo después? «Lo mejor es la convivencia entre nosotros. Llevo cuarenta años, se va renovando, y siempre hay un ambiente estupendo. Gente de distintas edades y nunca hay problemas. Es para convivir, para pasárnoslo bien», agradece el decano del grupo. E invita a disfrutar de un entorno idílico como es la playa de Lago. «El sitio es espectacular, lo dice todo el mundo que viene», añade patrón. Pedro destaca también la participación de gente joven.