Perder el norte

Nona I. Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

27 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Parece que el Gobierno de España haya perdido el Norte. Y, lo más grave, acabará contagiando a algunos gobiernos autonómicos y locales y a parte del electorado, que vota con las siglas en la mano. Y no creo ser injusta metiendo en el mismo saco a todos los miembros del Ejecutivo. El silencio es la peor forma de consentir lo que, desde el separatismo, Podemos y sus plataformas, se ha convertido en un desafío a las instituciones, particularmente a la Monarquía, al Poder Judicial o las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Mientras, el presidente Sánchez… sonríe en el plasma. Sé que es inútil pretender un mínimo de autocrítica de quienes, impulsados por un supremacismo de libro, intentan justificar sus felonías invocando la voluntad del pueblo que los empoderó. Pero no renuncio a denunciar, con profunda preocupación, la deriva que toma el clima que debe presidir las relaciones entre las instituciones. El respeto, mínima exigencia en un Estado de Derecho, ha mutado en inaceptable ejercicio de violencia verbal, e incluso física, y de imputaciones injuriosas o de delitos, como la prevaricación o el acoso, que no solo son tramposas, también cínicos intentos (que los populismos pretenden amparar bajo el paraguas de la libertad de expresión) cuya finalidad es desprestigiar a los jueces, al rey, a la policía y que vulneran la independencia del Poder judicial, el derecho al honor y a la dignidad de las personas que forman parte de esas instituciones, y la dignidad de un pueblo que eligió la democracia, sin adjetivos, y ve cómo quien puede evitar este desafío, lo consiente y consentir es promover.