Dos madrileñas y un catalán impulsan el turismo ecuestre en Grañas do Sor, en Mañón

ANA F. CUBA MAÑÓN / LA VOZ

FERROL

El catalán Eduard Cugat y las madrileñas Mar López y Sara Gascón forman el equipo multidisciplinar que está al frente de la granja
El catalán Eduard Cugat y las madrileñas Mar López y Sara Gascón forman el equipo multidisciplinar que está al frente de la granja

En la granja Labrada, con una finca de diez hectáreas de prados y bosque, apuran las obras de los alojamientos y la zona de actividades con caballos

06 jun 2021 . Actualizado a las 13:36 h.

El gallo de la granja Labrada se llama Ginés, por el parecido que Sara Gascón le encuentra con su abuelo, y hay una gallina a la que ha bautizado como Josefina, por su abuela. A las vecinas de Labrada, en Grañas do Sor (Mañón), les sorprende que las gallinas, que duermen en una caravana, persigan a Mar López, encantada de poder adiestrarlas. Las madrileñas Gascón y López recalaron en esta aldea en julio de 2019. Atrás quedaba su agencia de márketing online y un pueblo de Ávila al que se habían mudado una década antes. Allí descubrieron que querían vivir en una granja y trabajar con los caballos. 

La pandemia retrasó su proyecto de turismo ecuestre -con un breve pero exitoso estreno parcial el pasado verano-, que ahora está a punto de arrancar. Durante estos meses han apurado los trabajos para acondicionar los alojamientos: un apartamento para alquiler completo, con capacidad para ocho personas, cocina, baño y jardín; y un hospedaje con tres habitaciones (dos dobles y una cuádruple). También han aprovechado para renovar los cercados y los caminos de la zona ecuestre, que dispone de un picadero, un parque de juegos con caballos y una construcción de madera (en obras).

El hospedaje, con dos habitaciones dobles y una cuádruple, se encuentra en obras
El hospedaje, con dos habitaciones dobles y una cuádruple, se encuentra en obras

Esta edificación se llama «granero kitchen», con cocina, baño y salón, pensado para eventos y para las comidas de los huéspedes. Habilitarán, además, una pista cubierta, para poder desarrollar actividades con los caballos sin preocuparse en exceso de la meteorología. Por allí se asoman las dos cabras y los tres cabritillos, que se asoman a las redes sociales de la explotación. «Enseñamos el día a día de la granja, y la gente nos llama y nos habla como si nos conocieran. La filosofía del proyecto es el bienestar de los bichos, hacer las cosas con calma... La gente que vino en 2020 nos manda mensajes todos los meses preguntando cómo está la yegua...», relata Sara. 

Las rutas a caballo por la finca y los alrededores son una de las propuestas de la granja
Las rutas a caballo por la finca y los alrededores son una de las propuestas de la granja

La granja ofrece clases de equitación, a partir de los cinco años; rutas a caballo, desde los ocho; bautismos ecuestres, de ocho a 88, con cualquier nivel; un día a caballo, para jinetes con experiencia «y ganas de marcha», con siete u ocho horas de actividad; slow tour a caballo, un paquete de cuatro días, con alojamiento y estancia, «para desconectar de la rutina, sentirte libre y disfrutar de la Galicia más desconocida»; y la propuesta «desde cero con caballos», cuatro días para gente sin contacto previo con estos animales. Y se ofrece para albergar eventos, como bodas, fiestas privadas, talleres o formaciones

«Tenemos diez hectáreas de fincas conectadas entre sí, con prados, bosque, zonas de relieve y bajada hasta el río Sor, es un ecosistema de una diversidad brutal», describe Gascón. Agradece al Concello de Mañón la limpieza de las corredoiras. «Es un lugar para desconectar [sin televisor] y disfrutar, con una oferta de actividades amplia, en contacto con la naturaleza y desde el respeto a los animales, y a medio plazo, con producción ecológica de buena parte de lo que se consuma aquí», abunda. Este será el siguiente paso, una idea que persigue a Gascón desde niña, cuando descubrió el ejemplar del libro El horticultor autosuficiente que guardaba su abuelo. Llueve en Labrada y los líquenes que recubren las chantas reviven.

El educador equino Eduard Cugat se ha incorporado al equipo

«A nosotros nos emociona, y por eso es fácil que emocione a la gente. Dependemos mucho de esas emociones primarias», resume el catalán Eduard Cugat, educador equino especializado en el bienestar. «Ha entrenado caballos en Polonia, Portugal, Suiza, Francia... y es experto en raid, carreras de larga distancia, en las que no solo se valora el caballo que llega primero, sino el que lo hace en la mejor condición física. Si se sale de los parámetros mínimos de bienestar se descalifica», apunta Gascón. Destaca que este equipo multidisciplinar «engloba lo necesario para conseguir un rendimiento del caballo y de formación de las personas».