La saga sigue

José A. Ponte Far VIÉNDOLAS PASAR

FERROL

06 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En unas jornadas literarias organizadas por la Fundación Carlos Casares en Santiago este fin de semana, he tenido la oportunidad de mantener un diálogo público sobre su obra con el escritor Marcos Giralt Torrente. Reconozco que desde el momento en que me invitaron a este acto sentí un especial interés, pues el escritor con el que iba a dialogar para explicar su obra era el nieto de Gonzalo Torrente Ballester. Marcos es hijo de Juan Giralt y de Marisa, la tercera de los cuatro hijos que tuvo Torrente con su primera mujer, Josefina Malvido, y uno de los valores más cotizados en la literatura española actual. Ha sido Premio Nacional de Narrativa del año 2011 con una novela, Tiempo de vida, que sorprendió por su temática y por la profundidad psicológica de que era capaz un joven escritor. Tenía, pues, delante de mí, al tercer representante de la saga literaria de los Torrente. Empecé leyendo al abuelo, allá a principios de los 70, y a partir de ahí leí todo lo que había escrito antes y lo que escribió después. Y descubrí un monumento literario, uno de los grandes escritores de verdad, entre los tres novelistas más determinantes que dio el siglo XX. Y no lo digo yo, que podría ser parcial por la admiración que le tengo. José Saramago, todo un premio Nobel, fue más allá: Torrente debe sentarse a la derecha de Cervantes, tan alta era la calidad de su literatura para el escritor portugués.

Y mientras iba leyendo al padre, empecé a interesarme por su hijo Gonzalo Torrente Malvido, que había ganado el Premio Café Gijón y el Premio Sésamo, con dos novelas muy celebradas en su momento. Era un escritor distinto a su progenitor, con temas que giraban en torno a ambientes progres en los que se hablaba de amor y de hábitos peligrosos, muy propios del medio en que él se desenvolvía. El personaje, cada vez más metido en un mundo marginal, acabó devorando al magnífico escritor que había en él. Visitó varias veces la cárcel por delitos menores, casi siempre relacionados con estafas o apropiación de lo ajeno. Y uno se pregunta qué es lo que le hizo ser una persona absolutamente disfuncional desde parámetros convencionales, teniendo el mismo origen y educación que otros miembros de la familia que, sin embargo, no fueron así. Nació en Ferrol, fue al instituto, jugó en la plaza de Amboage… Amigos de entonces dicen que era un chico alegre e inteligente, y que empezó a perderse cuando se fueron a vivir a Madrid en 1947. Tenía doce años. Y en allá murió a los 76.

Y el tercero de los Torrente escritores es, como ya he adelantado, Marcos Giralt Torrente, nieto y sobrino de los anteriores. Se trata de un excelente narrador, que domina el relato corto y la novela con la misma pericia. Tiene muy poco que ver con la literatura de los dos anteriores, aunque tiende a la introspección psicológica de personajes y ambientes, como hizo su abuelo en alguna de sus novelas más complejas. De este escritor, licenciado en Filosofía, dueño de una mirada profunda para el comportamiento humano, y de un estilo culto y depurado, hasta el momento ha llamado poderosamente la atención de críticos y lectores su ya comentada novela Tiempo de vida, sobre la que escritores actuales de gran prestigio han escrito elogios como estos: «Uno de los testimonios autobiográficos más hermosos y conmovedores sobre la relación paterno filial» (Fernando Aramburu); «Sin duda, el libro que más me ha conmovido en mucho tiempo» (Ignacio Martínez de Pisón). Una realidad y todo un futuro por delante. La saga sigue.