El taxi afronta su carrera más incierta

Ana F. Cuba FERROL

FERROL

MARCOS MÍGUEZ

La actividad ha caído a menos de la mitad desde el mes de marzo para los alrededor de 1.600 profesionales que integran el colectivo en la provincia

02 nov 2020 . Actualizado a las 10:35 h.

En los meses más duros del confinamiento, sin apenas actividad, prestaron servicio al personal sanitario de manera altruista. Muchos pararon, por hallarse en edad de riesgo, por temor al contagio y porque nadie les esperaba para bajar la bandera. En verano volvieron las carreras, muchas menos y más cortas que otros años, con el ocio nocturno paralizado y el turismo a medio gas. El espejismo se quebró en septiembre y el toque de queda ha reducido aún más los servicios, que han caído a menos de la mitad desde que se inició la pandemia para los alrededor de 1.600 profesionales que integran el colectivo del taxi en la provincia.

«Trabajo en A Coruña desde 1989 y nunca había vivido nada parecido, tuvimos la adaptación al Mercado Común, hubo crisis en los 90, luego vino lo del metal, la del 2008... Pero esta no tiene parangón, y además no puedes cambiarte a otro sector, a dónde más. Es más triste de lo que pensamos. Tengo que agarrarme a esto porque no hay posibilidad de hacer otra cosa», reflexiona Manuel Sánchez Quindimil, presidente de la Federación Gallega del Taxi, que aglutina a 3.800 profesionales en toda la comunidad.

«Si una persona no puede trabajar, salir a divertirse o ir de huésped a un hotel... Es como apagar la luz, no hay mañana. Desde marzo nadie trabaja a pleno rendimiento en ningún sector, y no hay visos de que vaya a mejorar. Es lo peor, la incertidumbre de no saber cuándo ni cómo va a ser», reconoce el responsable de Fegataxi. En la ciudad de A Coruña, donde opera, «sin cruceros ni congresos, ni la cantidad de gente que venía a Inditex», y después de un verano «sin feria medieval ni fiestas ni conciertos», el colchón mengua y el panorama laboral se enturbia.