«Os nenos van ter grupos burbulla, pero no bus van a ir todos xuntos»

A. F. C. FERROL / LA VOZ

FERROL

JOSE PARDO

Comedor, recreo y transporte, principales preocupaciones del próximo curso

25 ago 2020 . Actualizado a las 21:55 h.

El funcionamiento del comedor, la gestión de los recreos y el uso del transporte escolar son algunas de las principales preocupaciones de los centros educativos de la comarca ante el inicio del curso, en medio de la crisis sanitaria del covid-19. Los equipos directivos echan en falta el asesoramiento y el apoyo directo por parte de la Consellería de Educación y temen, sobre todo, que surja un caso positivo y cómo afrontarlo. «Lo vemos muy complicado, tenemos el protocolo hecho y publicado, pero es todo muy cambiante y ya hay que modificarlo», señala Marta Cameselle, directora del CEIP Nicolás del Río, de Cedeira, con unos 415 alumnos, 34 profesores en horario completo y tres docentes de Religión itinerantes.

La itinerancia de los maestros preocupa mucho, igual que el funcionamiento del comedor, la gestión de los recreos o el hecho de que los menores, en grupos de convivencia estable dentro del colegio, tengan que juntarse después en el transporte. En este centro, los niños de tres y cuatro años comerán en el aula, y también se utilizará todo el pasillo del comedor y el aula de música para garantizar las distancias de seguridad. Cameselle lamenta que este año no se haya restringido el servicio de comedor «a las familias en exclusión social, con transporte o con incompatibilidad horaria», para reducir así el número de usuarios. «Los recreos se harán en patios separados», explica.

En el centro cedeirés han comprado termómetros para medir la temperatura de los niños a la entrada y mascarillas FFp2 para los docentes -aunque las obligatorias son las higiénicas-, entre otras razones porque tendrán que estar en contacto con los niños de Infantil, que no llevarán ningún tipo de protección.

En el CPI do Feal, de Narón, han redactado un borrador, pendientes de los cambios continuos por parte de Educación. «As nosas maiores complicacións son polos buses, a limpeza [de la que se ocupa una empresa contratada por la Consellería] e o comedor. Os nenos de Infantil e Primaria van ter grupos burbulla nos recreos e nas aulas, pero no bus van ir todos xuntos...», apunta Juan Carlos Bedia, director del centro, con unos 640 estudiantes.

Explica que en ESO tratarán de reducir las salidas de las clases y reconoce que el reducido tamaño de las aulas supone un problema añadido. «Temos entradas e saídas diferenciadas e espazos de espera distintos para Infantil, Primaria e ESO, esperamos a colaboración dos pais os días de choiva, para que os manden abrigados e con paraugas polo tema das distancias na entrada», apunta Bedia. Considera «inviable mirarlles a temperatura a case 700 alumnos» y apela a la responsabilidad de las familias para que no envíen a sus hijos con fiebre.

A Iria González, directora del CEIP Centieiras, de Fene, le inquieta especialmente que los nuevos hábitos trunquen la trayectoria del centro, «que leva anos esforzándose en innovar e traballar con novas metodoloxías, que fomentan a socialización», lo que ahora se pretende evitar para combatir el avance de la pandemia. Intentarán compatibilizar esta línea de trabajo con las medidas preventivas del covid-19. «Temos 180 alumnos e un cole con espazos amplos. O Concello arranxou toda a zona de Infantil e está ampliando o comedor, para que podamos caber todos coa distancia de seguridade».

Los alumnos entrarán de su clase y saldrán con cinco minutos de diferencia, con músicas distintas para identificar a cada grupo. González constata que la Xunta «non aumentou o presuposto do centro», por lo que tienen que asumir el coste del material sanitario. Y coincide con otros compañeros en que los docentes «carecen de formación médica». «O que non queremos ninguén é que haxa un positivo», remarca, y sostiene que cada centro debería contar con un sanitario de apoyo en el nuevo curso.

En otros colegios de la comarca están a la espera de «nuevas instrucciones», a partir de la reunión convocada por los ministerios de Sanidad y Educación con los presidentes de las comunidades autónomas para el día 27. «Esto no tiene sentido, no hay espacio para desdoblar clases, el gimnasio es necesario para Educación Física», opina la responsable de un centro de 350 alumnos, que prefiere no identificarse.

«Me preocupa que haya un brote y nos echen las responsabilidades a nosotros, que no somos médicos [... ]. El control de las entradas y las salidas será a costa de aumentar las horas lectivas del profesorado, igual que los recreos, para que no se mezclen. Me conformaría con que mandaran un profesor para eso», abunda, convencida de que el curso echará a andar con una huelga.