Un siglo de vida

Manuel Couce DESDE LA ALAMEDA

FERROL

01 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El Racing Club de Ferrol como el FC Barcelona, Real Madrid o Sevilla, han pasado el Rubicón de la edad centenaria por su existencia como clubes de fútbol. El devenir del histórico equipo ferrolano no puede comprenderse sin aquel puñado de trabajadores del Astillero que un buen día se reunieron en la taberna Fortuna, de la calle Nueva de Caranza en una comida de confraternidad, con José Teijo Rey a la cabeza, y que fue quien propuso la feliz idea de emprender esta maravillosa aventura.

Esta pandilla de amigos ya venía celebrando partidillos en la zona de Tejeras, jugaban a seis goles, sin árbitro, ponían un real por cabeza y los que ganaban, se llevaban once. Mientras esto sucedía teníamos en España monarquías, repúblicas y dictaduras de distinto tipo, y en el contexto de esos grandes cambios, en una vida compleja, el Racing salió adelante con éxitos deportivos. Varias veces campeón de Galicia, subcampeón de la Copa del Generalísimo, un Trofeo Teresa Herrera, ascenso a primera división. Tuvo tres campos de fútbol, en las Tejeras, el Inferniño, el Manuel Rivera y actualmente A Malata.

En su larga historia el Racing tuvo 21 presidentes, 64 entrenadores, más de un millar de jugadores y estuvo 34 temporadas en Segunda División. La nueva etapa llega con Manuel Criado, cuando accede a la presidencia, puso orden económico y se inauguró el Estadio de A Malata. Entonces el Consejo General de Deportes cambió las normas, se convirtió en Sociedad Anónima Deportiva con el apoyo económico del Ayuntamiento, siendo Xaime Bello alcalde de Ferrol, y del presidente Isidro Silveira y su familia, y se acabaron las turbulencias económicas. Al fallecer Isidro Silveira se hizo cargo del Club el vicepresidente José Criado, que sacó a concurso el nuevo accionariado y la mayoría del Consejo de Administración fue para el grupo de Ignacio Rivera, élite económica en el deporte nacional, se subió al cajón de Estrella Galicia, y eligió presidente a José Criado, flor y nata del racinguismo.