La feria es un gran expositor de picoteo tuneado y muchos artesanos especializados
02 ago 2019 . Actualizado a las 21:02 h.No es una feria medieval con los puestos de siempre. Hasta el domingo, entre la alameda del Carbón, la praza Vella y la calle San Francisco se pueden encontrar artículos y artesanos que realmente se inspiran en las historias más legendarias. Es el caso de Héctor Pojomovsky, que llega desde Madrid con un cargamento de amuletos vikingos, celtas y de muchas otras culturas. «Estudio e investigo mucho para crear los moldes con los que después hago estas piezas», cuenta este artesano de origen argentino y padre ruso. A su puesto se acercan muchos devotos de series como Juego de tronos o Thor y por eso ha creado una línea de mitología contemporánea en la que se pueden encontrar colgantes para tratar de invocar a la suerte de estos personajes. Si le dan a elegir Héctor se decanta por sus relojes de sol, cuya eficacia dejan boquiabierto al personal que pasa ante su puesto, ubicado ante la entrada al Arsenal desde hace cinco años, cuando llegó por primera vez a esta feria.
Un poco antes está Diego Gil, que recibe a los compradores delante de la mercancía, como buen mercader. «Nosotros llevamos 16 años viniendo a esta cita en Ferrol», presume antes de hablar de las pulseras de cuero y perlas que se inspiran en los torques celtas y que elaboran. «Mi hermano nos manda desde Lanzarote todos estos productos naturales», explica antes de detallar los beneficios de la rosa mosqueta o el aloe vera.
En la praza Vella hay otro espacio repleto de jabones y pócimas de belleza que, además, impartirá talleres el sábado y el domingo (a las 13.00 y a las 19.00 horas) y no muy lejos se expone un telar en la que su artesano mostrará la técnica durante un fin de semana en el que no faltarán los músicos callejeros, viandas medievales y otras que no lo son tanto, como las pizzas, o los gofres con crema de cacao de una marca bien conocida. Todo lo necesario, en cualquier caso, para pasar una tarde o una velada sin salir de un asentamiento en el que reinará el buen ambiente y en el que los vendedores hacen lo posible por sorprender a los visitantes de todas las edades. Para los más pequeños hay muñecas de trapo, pero también de plástico con colores fosforitos. Aunque el puesto del orfebre John Martínez es el ejemplo de que a veces encandila lo más sencillo: piezas de plata muy delicadas en las que sale Galicia: «Creo la hoja del castaño, un reflejo de tanto venir a esta feria».