Cuidadores

Nona Inés Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

18 sep 2018 . Actualizado a las 06:00 h.

No es una disculpa. Pero aclaro que el título sigue la norma de la RAE, que establece que el plural incluye el masculino y el femenino. Pero es justo reconocer que entre los cuidadores hay una aplastante mayoría de mujeres. Aunque el número de hombres que se van incorporando a este colectivo, sea cada vez mayor. Y puedo afirmar que conozco muy de cerca casos de varones que se encargan del cuidado de los mayores con el mismo cariño, dedicación y profesionalidad -también muy necesaria- que pueda hacerlo una mujer.

Para todos, mi reconocimiento por su trabajo. Y mi admiración por su entrega, con una generosidad que no hay calificativo para definir, a la tarea de ayudar y acompañar a quienes la ruleta de la vida se les ha parado en un casillero que pone: «dependencia». Habitación sin puertas ni ventanas que puedan abrir sin ayuda. Y, por desgracia, en ocasiones, sin capacidad para comunicarse…

A esto le llamo soledad, del cuerpo y del alma. La del cuerpo se puede esconder detrás de un fármaco o de la oferta de sucedáneos del cariño. La del alma solo admite una terapia: el amor. Y este no se compra… Pero (esto es lo más cruel) algunos de los que pagan la atención creen que el pago lo incluye. Mi deseo es que todos, si podemos, ofrezcamos a nuestros mayores: una sonrisa, un gesto de ternura, una hora de compañía… Y a los gobiernos pedirles que tengan la honestidad de, frente a la inversión interesada en gabinetes de propaganda, de sondeos a la medida, etc, priorizar el gasto en mejorar la calidad de vida de quienes entregaron la suya a mejorar la nuestra.