Ya en el Bachillerato aprendí que los hechos históricos deben estudiarse en su contexto. Sin ese análisis es imposible valorar con rigor y lo que ocurrió y sus consecuencias. Años más tarde, un excelente profesor, el magistrado Pablo Sande, explicaba que si los códigos jurídicos se analizasen sin la perspectiva histórica resultarían inaceptables. Y puso como ejemplo la Ley del Talión (ojo por ojo) que consideraba un avance, porque garantizaba que la pena impuesta no fuese superior al daño causado.
Hoy este ejemplo parece una aberración. Pero considero -lo he comprobado en mis años de profesora- que el marco histórico es esencial para la correcta comprensión por los alumnos de la realidad. Y me indigna ver cómo los gurús que prometen un mundo nuevo intentan cambiar -es un ejemplo- escudos de ciudades como Sevilla porque no son paritarios en cuanto al género o porque el rey Fernando III lleva una espada que incita a la violencia. ¿Y las propuestas alternativas se fabrican en comités de sabios? Expertos en... Goma de borrar.
No nos engañemos, el objetivo de esta tropa es desterrar las tradiciones que chocan con su ideología excluyente. Véase lo que ocurre con la Navidad (las cabalgatas de Reyes son solo un ejemplo) que tratan de vaciar de su sentido religioso. Y eliminar así una tradición que merece al menos el respeto que piden para ocurrencias que son un flagrante atentado a la cultura y a los sentimientos de millones de españoles que saben que en el legado del pasado hay mucho que conservar.