Los textos inéditos devuelven a Torrente Ballester a la actualidad

Ramón Loureiro Calvo
ramón Loureiro FERROL / LA VOZ

FERROL

EUROPA PRESS

La publicación de seis conferencias inéditas vuelve a situar al escritor ferrolano en el epicentro de la cultura española

08 dic 2017 . Actualizado a las 23:12 h.

Podría parecer un juego de palabras, pero no lo es: los textos inéditos -los que hasta ahora habían permanecido sin ser publicados, quiere decirse- han hecho posible que Gonzalo Torrente Ballester regrese ahora a la primera línea de la actualidad literaria. Al lugar que, para ser justos, no debería haber abandonado jamás. Sucede, en este sentido, con el escritor ferrolano, lo mismo que acontece también estos días con su amigo Josep Pla, de quien la editorial Destino acaba de sacar a la luz Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas, rescatando para los lectores una parte fundamental -y a hasta ahora inédita, también- de la obra del autor de El cuaderno gris.

Lo curioso -bueno, es una forma de hablar, lo de curioso- es que Torrente Ballester no vuelve a la actualidad del mundo del libro -íbamos a poner a la primera línea, pero de aparentes juegos de palabras ya está bien- en calidad de narrador, sino, por decirlo de alguna manera, como ensayista. Porque la media docena de conferencias inéditas suyas que publica Ediciones Deliberar, reunidas bajo el título de Teoría de la novela, vienen a recordarnos, entre otras cosas, que el autor de La saga/fuga de J.B. no fue exactamente eso que tantas veces se ha dado en llamar un «narrador en estado puro», un hombre cuyo pensamiento se expresaba mediante relatos, sino un verdadero intelectual, cuyas reflexiones abarcaron todo tipo de ámbitos, pero especialmente todo lo relativo al hecho mismo de crear.

A propósito de Don Quijote

«Miren ustedes, yo estoy convencido -dice Torrente, en una de las conferencias recuperadas- de que, por lo general, la gente, cuando va a leer, me refiero al crítico, va a leer con una idea preconcebida, va a buscar en el libro lo que ya tiene en la cabeza, y entonces se tiende a eliminar elementos que estorban...». Y cita, a este respecto, el Quijote, tan querido y tan estudiado por él: «Es frecuentísimo -apunta el escritor ferrolano- que el crítico que estudia la figura de don Quijote, no la novela (...), para llegar a la conclusión de que don Quijote es un héroe, de que don Quijote es un idealista, en fin, todas esas cosas que se dicen, elimine pura y simplemente determinados elementos del Quijote. Por ejemplo -advierte-, nadie ha reflexionado sobre el hecho de que don Quijote, cuando habla del mundo de caballerías (...) le da nombres burlescos». Torrente no veía en don Quijote a un loco, precisamente. Y tampoco era demasiado devoto de eso que por ahí llaman los «personajes de una pieza». Su visión de la literatura, y por lo tanto del mundo, era infinitamente más rica,que todo eso. Como salta a la vista de nuevo.