No salen las cuentas


El ministro Montoro presentó los Presupuestos y se armó la marimorena. España entera se consideró agraviada porque a todos les faltan dineros. Los ayuntamientos y comunidades autónomas han puesto el grito en el cielo, algunas con especial virulencia, llamando al ministro y al presidente del Gobierno mentirosos, situándolos en ese espacio recién creado de la postverdad. Hasta los independentistas catalanes, a pesar de que Rajoy les prometió cuatro mil millones adicionales, dicen que no se lo creen, que llueve sobre mojado y que solos estarían mejor.

A nadie le salen las cuentas, excepto a Montoro, lógicamente. España cumplió objetivos en 2016 y los volverá a cumplir en 2017, aunque para ello tenga que seguir cuadrando los presupuestos a mandarriazos y, de paso, salir a dar explicaciones a los pasillos del Congreso del tipo: «Es que no han leído bien las cifras; hagan el favor de leerlas bien y verán como estarán de acuerdo con ellas». Núñez Feijoo, del partido de Montoro, ha dicho que él sí las había leído con detenimiento, que sabe diferenciar lo que se presupuesta de lo que en realidad se gasta, y que va a poner en marcha la comisión de seguimiento que en su día le puso a Zapatero para hacerle un férreo marcaje a los números y para que los gallegos nos enteremos de todo. ¡Tiembla ministro! La federación de municipios gallegos contesta en la misma línea; afirma haberse estudiado los números y presentará una batería de medidas en su contra para tratar de corregir las diferencias de ingresos con la media de los municipios españoles.

¿Y cómo van los cálculos en la Plaza de Armas? Sencillamente no van. A la corporación local se le acumulan los deberes de tal forma que los habilitados nacionales (interventor, secretario y tesorero) estarán al borde del ataque de nervios, como en la película de Almodóvar. No son capaces de hacer el presupuesto municipal y continúan modificando el de 2015. Tienen que ir a la repesca de las inversiones europeas por haber suspendido en primera convocatoria. Han de seguir las inversiones de la Xunta y la Diputación. Ahora tendrán que reivindicar las cuentas que Montoro dejó en barbecho para la comarca ferrolana, ya saben, mejoras del tren, contratación de las fragatas F-110 y demás.

Al gobierno municipal, por lo visto, se le dan mejor las cuentas galanas basadas en cálculos alegres, lisonjeros y poco fundados, que las cuentas reales, las de ingresos y gastos, las del Ayuntamiento y el resto de administraciones, cada una en su ámbito de actuación. La verdad es que son muchas y, tal vez por eso, por el galimatías competencial que tenemos en nuestro país resulta el galimatías presupuestario, y así no hay forma de que les salgan las cuentas.

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