Último adiós de la marea verde

FERROL

CÉSAR TOIMIL

El funeral de Isidro Silveira reunió en San Julián a representantes del mundo futbolístico y empresarial de Ferrol

16 dic 2016 . Actualizado a las 12:30 h.

Vivió por y para Ferrol, especialmente para el Racing, y la ciudad quiso devolvérselo este jueves en la concatedral de San Julián. La figura de Isidro Silveira, fallecido a los 73 años el pasado miércoles, unió a todos los estamentos de la ciudad, desde los jugadores y entrenadores con los que compartió horas de fútbol hasta los empresarios y políticos que departieron con él en los despachos.

El silencio del templo ferrolano se asemejó al del estadio de A Malata cuando marca el rival. En esta ocasión, la vida le marcó un gol al que todos recuerdan como el «presi». No porque fuese pequeño, sino porque su cercanía en el trato dejó un poso en cada una de las personas que acudieron a despedirlo.

«Sabía darle la vuelta a cualquier situación, siempre buscaba la parte positiva a todo aquello que le sucedía, no solo en el deporte, sino en la vida misma», resaltaba Pazolo, uno de los exjugadores que, por su cercanía a la familia Silveira, más sintió la despedida.

Detrás de sus allegados, sentados en la primera fila, se colocaron la directiva y la plantilla actual del Racing, encabezada por unos emocionados Miguel Ángel Tena y Pablo Rey, dos de los que más lo conocían. En otros puntos de San Julián se repartieron personajes cercanos a la camiseta verde como Manolo García, Míchel Alonso, Ángel Cuéllar o los hermanos Veiga, que dirigieron al equipo durante tres años en Segunda División.

«Fueron horas y horas de conversación con él, no solo de fútbol. Era una persona entrañable más allá de todo que significó para la ciudad de Ferrol», recordaba Juan Veiga. Mientras, Pazolo rememoraba que Isidro Silveira «abarcaba muchísimo», por lo que «deja un hueco imposible de cubrir». 

«Preocupado por los demás»

Durante la homilía, el párroco hizo referencia brevemente al «largo camino que recorrió» y que convirtió al presidente en una persona «conocida y querida» por muchos en la ciudad.

«Resultaría inútil detallar toda su biografía, porque ha sido inmensa», continuó, y habló de Silveira como un hombre «lleno de actividad, preocupado por los demás, de palabra y tierno, con un gran sentido del deber». La misa fue oficiada por tres sacerdotes.

«Todo aquel que haya tenido cinco minutos de charla con él pudo discernir que para él el Racing era un amor platónico, en el que hizo todo lo posible para llevarlo a donde él quería llevarlo: arriba del todo», añadía Pazolo.

Aunque lo de la Primera División «no pudo ser», el exjugador dejaba claro que «fue el valedor de los grandes éxitos que consiguió el equipo». En este sentido, Veiga concluía que «a ver si sus ideas tienen continuidad en el Racing, algún día lo podamos ver en Primera y él lo pueda ver desde el cielo con su mujer».