Arsenal y buques de la Armada reciben cada vez a más escolares y universitarios
07 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Los alumnos, desde pequeños a universitarios, siempre han mostrado una gran predilección por las actividades en el exterior. «En los espacios cerrados suelen están más intranquilos», considera Ana Rico, tutora de tercero de Primaria en el CEIP A Solaina. Por ello, al menos una vez cada trimestre, trasladan a los menores desde las aulas del centro naronés a algún lugar de la comarca o de la comunidad.
En la última excursión, el Arsenal y sobre todo la fragata Méndez Núñez (F-104) se convirtieron en el espacio idóneo para aprender al aire libre. «Fue una experiencia estupenda», asegura.
La misma semana, aunque con una perspectiva más profesional, subieron a bordo del buque Patiño una veintena de alumnos del Grado y del Máster en Ingeniería Naval y Oceánica, impartido en la Universidade da Coruña. «La experiencia fue mejor que bien, la Armada nos dio una facilidad extraordinaria», remarca el docente Luis Carral, cuya materia es Sistemas auxiliares del buque.
La maestra Ana Rico, junto a otra tutora y un profesor, acompañó a un grupo de 48 alumnos al Arsenal, que acabaron «encantados» y «se lo pasaron muy bien» con la visita. No hay duda sobre qué parte de la misma quedó grabada en su memoria: «El barco fue, sin duda, lo que más ilusión les hizo».
La docente de A Solaina resalta, además, que las explicaciones estuvieron a su nivel, de manera que las comprendieron con facilidad. El recorrido por el barco estuvo guiado por personal de a bordo, que les mostró las cubiertas, el puente de mando, la cocina, la sala de máquinas y los comedores, entre otras dependencias.
Mientras, una veintena de estudiantes, alumnos de Carral y de su compañero José Antonio Fraguela, estuvieron unas cuatro horas en el Patiño, que llegó el pasado 18 de noviembre de Canadá.
«Para ellos fue muy provechoso porque ven materializados los sistemas y los equipos que impartimos en el aula», comenta el profesor, y de hecho asegura que en las clases dejan sin ver algunos aspectos para observarlos en estas visitas «con el modelo enfrente».
Una fortaleza de la titulación
El capitán del buque, Ernesto Zarco Gil, los recibió en la cubierta. «La gente de la Armada es muy protocolaria, incluso nos ofrecieron un desayuno en el barco», cuenta. Por esta amabilidad y por todo lo que aprenden cada vez que traspasan la puerta del Parque, Carral no duda en que van a repetir: «Los alumnos lo agradecen mucho y asisten con interés. Es una ventaja competitiva y una fortaleza de nuestra titulación que debemos aprovechar», subraya.
En otras ocasiones también han acudido a la escuela naval Antonio de Escaño para ver los simuladores y las reproducciones de las máquinas. Antiguamente iban a Navantia, pero «el acceso era más complicado» por la continua movilidad de los buques. Desde el colegio A Solaina, Rico aconseja «repetir la experiencia todos los años».
El Arsenal y las unidades de la Armada reciben sobre todo visitas de escolares, universitarios, de miembros de asociaciones y cruceristas, que también son asiduos al Museo Naval.
Un 20 % más de visitas
El número de visitas en grupo llegó a 70 el pasado año y este, aún sin haber finalizado, ya ha alcanzado las 82. En la misma proporción ha aumentado el número de personas, que ha pasado de 2.000 a 2.460, un 23 % más.
Hay que añadir la jornada de puertas abiertas con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, que este curso atrajo a 4.218 personas al Arsenal, los buques, el Museo Naval, las escuelas y el Cuartel de Dolores. El año pasado fueron 3.700, un 13 % menos.