31 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.
Australia confió en el 2007 en las capacidades de los astilleros públicos españoles para acometer parte de la renovación de su flota naval militar. Navantia no defraudó a la Armada de las Antípodas, que ha continuado otorgando nuevas responsabilidades a la compañía. Pero ahora llega la verdadera prueba de fuego, con el desenlace del encargo de construcción de dos buques logísticos y no se puede fallar. No se entendería.