30 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.
La Semana Santa no entiende de edades ni perfiles. Tampoco de si sus seguidores comulgan o no cada domingo. Al paso de los tronos, fieles y devotos se mezclan con curiosos y turistas logrando que guarden el mismo silencio ante las imágenes. Consiguiendo que se sientan igual de atraídos. Como un auténtico imán.