El Concello aguarda aún el informe para diagnosticar el problema
10 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La piscina municipal de Caranza está aún a la espera de medidas que solucionen definitivamente las elevaciones del nivel de dióxido de carbono en el aire. El Concello aguarda el informe especializado que diagnostique por qué se produce esta situación, que, por precaución, ha obligado a desalojar las instalaciones en numerosas ocasiones en el último mes. Y mientras tanto, en una reunión de urgencia mantenida ayer entre el Concello y responsables del Club Natación Ferrol, que se ocupa de la gestión de la actividad deportiva, se ha acordado tomar una medida provisional: dejar abiertas las puertas laterales para contribuir a aumentar la corriente y mejorar la ventilación.
Con ello, se pretende controlar los niveles de CO2, que se siguen elevando a pesar de que a finales de diciembre se consideraba solventado. Tanto desde el Ayuntamiento como fuentes del Club Natación Ferrol garantizan la seguridad de los usuarios. Y subrayan que los cierres repentinos motivados por los resultados de mediciones que se realizan cada media hora se realizan como medida de precaución.
La situación que se mantiene desde hace semanas está causando inquietud y malestar entre los usuarios y los padres de los niños que acuden a clases de natación. Muchos han presentado quejas y reclamaciones. Y algunos, incluso, se han dado ya de baja.
Mensaje de tranquilidad
La concejala de Deportes, Susana Martínez Galdós, quiso mandar un mensaje de tranquilidad a los usuarios. Asegura que el medidor con el que se cuenta «no está perfectamente calibrado», por lo que en ocasiones da registros «ficticios» por encima de los reales. Avanzó que se ha encargado otro y que todavía carece del amplio informe encargado a la firma Eciman, no solo sobre el problema del dióxido de carbono, sino para mejorar también la calidad ambiental en la piscina, ya que «los padres se quejan de que no es respirable el aire».
La edila lo atribuye a la antigüedad de unas instalaciones que superan el cuarto de siglo y cuya maquinaria no ha sufrido renovación alguna, dijo, durante su vida operativa. Ahora aguarda que el informe identifique el problema exacto para saber las medidas que se tomarán y si es necesario o no cerrar temporalmente las instalaciones para realizar esas reparaciones.