Algo harían

José Varela FERROL / LA VOZ

FERROL

12 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Desconfiamos de nuestros políticos con mando en plaza, y ellos reaccionan generalizando la sospecha. No dicen que nuestro rechazo carezca de fundamento, ni siquiera se detienen a dar explicaciones, no, sencillamente lo convierten en café para todos. No es nueva esta propiedad delicuescente del poder para disolver, y digerir en su provecho, la crítica, ya el sistema acabó sacando réditos de la imagen del mismísimo Ché que lo combatía, serigrafiada en camisetas e impreso en cartelería a cuatricromía, por citar un caso clásico. Pero su práctica despide tufo a podrido. El caso más reciente es el del consejero de Sanidad de Madrid sobre Teresa Romero, a la que llegó a responsabilizar de su contagio de ébola. Más cerca, en Becerreá, su alcalde, conmilitón del consejero, llegó a decir que los asesinados en la represión franquista «algo harían». El propio presidente de la Xunta no se quiso perder la fiesta y reparó -dato clave, ya ven, en todo el proceso de la enfermedad- en que la auxiliar infectada habló antes con los periodistas que con su madre. El caso es expandir la sombra de la sospecha, embarrar el terreno de juego, generalizar la convicción de que todos somos corruptos, que solo falta la oportunidad. En fin, convertir a las víctimas en culpables y diluir la presencia de los victimarios. Llueve sobre mojado: en Ferrol nos han repetido tantas veces que nadie invierte en la comarca porque los trabajadores se manifiestan que acabamos creyéndolo; que los pisos de las Casas Baratas no se adjudican a los peticionarios porque hay mucha picaresca; que el dinero tirado por la alcantarilla de la Plaza de España no podía tener otro destino; que...