Un complejo proceso marca cada escala hasta que el buque deja Ferrol
07 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Ferrol recibió ayer, de nuevo, un buque de pasaje. Fue, en este caso, el P&O Aurora, con 3.000 personas en su interior, entre pasajeros y tripulantes. Detrás de cada parada de uno de estos barcos, entre bastidores, hay un complejo trabajo de captación y organización.
¿Cómo se logran las escalas?
Negociando con las navieras. Es el primer paso. Para ello, la Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao lleva años desarrollando diferentes tipos de acciones promocionales. Pero no solo eso. Tal y como se indica desde el ente se establecen condiciones de remolque y amarre competitivas; se realizan gestiones con operadores y navieras especializadas; y se trabaja en colaboración con el Concello en la mejora turística, por poner algunos ejemplos.
¿Se planifican con anterioridad?
Sí. Y para ello es imprescindible tener un calendario anual, para ponerlo en relación con otras actividades portuarias y el resto de agentes implicados. Se trata, además, de paradas que suelen prolongarse durante media jornada, como fue el caso del crucero de ayer. Tal y como recoge el ente en el documento Memoria de Sostenibilidad Año 2013, al darse esta circunstancia, «la planificación, organización y coordinación de actuaciones resulta clave para obtener el mejor resultado en cada visita».
¿Qué hay que coordinar en cada atraque?
Tal y como detalla el Puerto, la hora de llegada y muelle asignado al buque, ya que se debe facilitar la entrada y salida de personas y autobuses sin interferir el resto de actividades marítimas pero «potenciando al máximo el frente marítimo de la ciudad»; la habilitación de una carpa a pie de muelle para la recepción de los pasajeros; contratación de azafatas y material para facilitar información turística; contratación de autobuses; un dispositivo especial de Policía Portuaria para atender a este tipo de tráfico y agilizar entrada y salida de personas y vehículos del área del muelle; organización de puestos de artesanía local a pie de muelle para aquellos pasajeros que no quieran acercarse a la urbe; planificación de actividades de recepción y despedida del crucero; preparación de reportajes fotográficos para su difusión en foros especializados...
¿Qué se busca?
Que la escala sea atractiva para el turista y revierta de manera positiva en la naviera para que vuelva a enviar buques a la ciudad. Además, «en el transcurso de la escala es muy importante una actitud de escucha y recepción de las valoraciones realizadas por los turistas y los agentes implicados de cara a la mejora continua del servicio».
¿Cómo ha sido el desarrollo de este negocio?
Lento, pero fructífero. Fue en el 2004 cuando llegó el Black Prince y, a partir de ahí, comenzó el goteo de buques de pasaje. Poco a poco, Ferrol se ha ido asentado como destino turístico y este año se culminará con un récord, 26 atraques y cerca de 38.000 pasajeros. Para el próximo ejercicio las navieras ya anuncian más de una quincena de atraques... Todo ello es fruto de las gestiones mencionadas con anterioridad y del máximo mimo a cada una de las escalas que se reciben.
¿Es fácil perder escalas?
Sí. Mucho más que ganarlas. La variedad de destinos próximos es muy amplia, por lo que la consolidación de este mercado es imprescindible para no retroceder.
análisis la situación del mercado marítimo