Los pósitos de la ría exigen control del canal de venta de los furtivos

Andrés Vellón Graña
andrés vellón FERROL / LA VOZ

FERROL

En la fotografía, vista de un grupo de furtivos faenando en la zona de A Malata.
En la fotografía, vista de un grupo de furtivos faenando en la zona de A Malata. josé pardo< / span>

Reclaman que se acentúe la vigilancia sobre mayoristas y hosteleros

04 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La siempre compleja lacra del furtivismo en la ría de Ferrol continúa acentuándose. Los máximos responsables de las cofradías de Ferrol, Barallobre y Mugardos coinciden en resaltar que, más allá de las últimas redadas, el verano ha sido especialmente virulento en cuanto a la actuación y proliferación de los ilegales. El hecho de que en breve, además, haya buenas mareas ha vuelto a enceder las alarmas.

El patrón mayor del pósito fenés de Barallobre, Carlos Rey, subraya, por poner un ejemplo, que «na zona do Couto é terrible, xúntanse cen persoas, esquilmando día tras día e noite tras noite». Hay un daño económico para el gremio y, además, «hai que darse conta de que se está introducindo no mercado marisco de zona C, marisco contaminado, e iso é unha imprudencia á que non se lle está a prestar a atención que é necesaria».

¿A dónde va todo ese producto que se introduce en el mercado negro? Rey tiene claro que, además de intensificar la vigilancia sobre los ilegales hay que poner en marcha acciones para el control «das compras de maioristas e tamén de hosteleiros» porque, considera, que el grueso del producto va a parar a esas manos «por catro perras».

En ello coincide también la patrona mayor de Mugardos. Teresa Carnero asegura que «aquí sábese que hai un comprador de marisco furtivo que chega a ter cola de xente para venderlle o producto». Incide en la necesidad de vigilar estos circuitos de comercialización y recuerda que «levan todo, a ameixa que vale e tamén a que non da a talla, están a levar o futuro de moitas familias».

Isabel Maroño, responsable del pósito ferrolano, es tajante al señalar que la acción del furtivismo en verano está siendo «devastadora». Hace también hincapié en la necesidad de actuar contra «los que compran ese marisco». Argumenta: «No puede ser tan difícil dar con los puntos en los que venden los furtivos» dado el volumen del mercado negro.

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