El banco más bonito del mundo

FERROL

ANGEL MANSO

YES, la revista gallega de gente, creatividad y tendencias, visita la costa de Loiba donde dos tablones y dos patas de madera al borde del acantilado y una frase lo dejan claro: «The best bank in the world». Hay quien confiesa que lloró al sentarse por primera vez

17 ago 2014 . Actualizado a las 20:20 h.

Hay quien, cuando llega, ignora que está a punto de sentarse en el banco más bonito del mundo, traducción libre de la frase que algún día, por determinar, alguien -en el pueblo se dice que un joven británico algo indignado con la banca- escribió a bolígrafo en la parte trasera del asiento: «The best bank in the world». Hoy cuesta leer el mensaje, cubierto por una pintada negra: KREMA.

Javier y Cruz, coruñeses, desconocían la historia del banco, igual que su hijo Pablo y su novia, Cruz, madrileña, que se asoman a los acantilados de Loiba, en el litoral de Ortigueira, por tercera vez en la misma semana. «Lo recomendaremos, pero solo a los más cercanos», prometen los padres, convencidos, tras un viaje en coche hasta la Bretaña francesa, de que «como esta costa, tan espectacular, no hay otra». Tampoco sabían que esta estructura elemental -un par de tablones y dos patas- ha protagonizado un anuncio de Ikea. «Lo vimos en la televisión y hemos querido tocarlo y sentir el vértigo», cuentan Laura y Juan, pontevedreses. Algo exageran, aunque acercarse al borde del acantilado impresiona y conmueve, todo a un tiempo.

Miguel, oscense, y su pareja, Cristina, venezolana, se reservan para la puesta de sol, que cae por encima de Os Aguillóns, al pie del cabo Ortegal. El banco funciona como una perfecta atalaya. Hacia el oeste, acantilados de filitas y esquistos y arenales salpicados de estas rocas, muy afiladas. Al este, el paisaje se repite, si cabe más acerado, ocultando el antiguo embarcadero y, más allá, la playa de Picón.